Tremp, capital de la comarca el
Pallars Jussà perdida en la Cataluña interior, saltó del
anonimato a la palestra por la polémica retirada del lema militar
«A España servir hasta morir», el pasado 22 de diciembre, que
ilustraba la sierra de Santa Engracia donde se aloja la Academia
General Básica de Suboficiales (AGBS). Un mes y medio después, en
el pleno del pasado 8 de febrero, el alcalde nacionalista, Miquel
Verdeny, cabeza visible del gobierno de coalición con ERC, dimitió
aduciendo razones de salud. Verdeny pasó el testigo al segundo de
la lista de CiU, Joan Ubach, que rubricó el pacto de gobierno con
la formación independentista.
A pesar de que la decisión de la
retirada del lema militar no fue tomada desde el consistorio, sí se
ha visto salpicado por la indignación generada entre sus
habitantes. En suma, unas controvertidas declaraciones del ahora ex
alcalde, en las que aseguró que el 90 por ciento de la ciudadanía
de Tremp estaba a favor de la desaparición del lema, no hicieron
sino que caldear aún más el ambiente.
«Ataques gratuitos».
Y es que diversos sectores de la
pequeña localidad expresan su malestar por lo que consideran «ataques
gratuitos» a la empresa más importante de la comarca: La AGBS. En
cifras se podría traducir en unos 150 puestos de trabajo directos
que ocupados por personal civil, más unos 50 indirectos derivados
de los soldados profesionales que alquilan pisos y se instalan a
vivir en Tremp, además de los mandos y sus familias o los
profesionales graduados que anualmente celebran sus 25 años de
salida de la academia. Datos nada despreciables para un municipio de
6.000 habitantes. Así las cosas, no es de extrañar escuchar
comentarios como los realizados a este diario por Rosa Borrell,
propietaria del Restaurante Cal Borrell: «Hay que ser burro,
meterse con unas letras que no molestan a nadie», y añade «el
enfado general» del sector. Rosa es muy consciente de que «más de
un centenar de personas viven de la academia». Por ello, opina que
uno «puede ser más catalanista que otro pero no se puede ser tan
radical» como para menospreciar a la empresa principal del pequeño
municipio.
Con todo, cree que la retirada del
lema «A España servir para morir» es la gota que colmó el vaso
de una serie de feos a la AGBS. Explica que ya desde hace años se
ha ido reduciendo la actividad de la academia que repercute en una
menor ocupación. «A menos alumnos menos clientela», afirma. Y
ahora teme que los últimos episodios empeoren la situación.
La prueba de fuego se verá en los
resultados de las bodas de plata de los licenciados por la academia
prevista para mayo. Olivia Monsó, regente del Hotel Nerets, ya señala
«un descenso de las pernoctaciones». Pilar Pericón Rocamora,
gobernanta de la Pensión Ramiro Gay asegura que «está en contra
de que se retiraran las letras», y cree que piensa como «la mayoría
del pueblo». «Es una importante fuente de ingresos», concluye.
Otros negocios, en cambio,
prefieren no hablar. En lo que sí coinciden todos es en apuntar el
«malestar general» que ha provocado una decisión tomada desde los
altos despachos sin calcular, tal vez, las consecuencias para la
gente de a pie.
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Rumores
sobre un posible traslado de la AGBS
Tras la retirada efectiva del
lema militar de la sierra de Santa Engracia «A España servir
para morir» uno de los rumores que está corriendo como la pólvora
e intranquiliza a parte de la población es el posible
traslado de la Academia General Básica de Suboficiales (AGBS)
a Zaragoza o Toledo. Algunos aseguran que ocurrirá en un
plazo de cuatro o cinco años.
«Se irán, básicamente,
porque sienten que no son bien recibidos», explica, a este
diario, uno de los vecinos. Lo cierto es que en algunos chats
de internet dirigidos a militares corren mensajes que ponen de
manifiesto el enojo del colectivo. El único edil del PP en el
Ayuntamiento de Tremp y médico de familia del ambulatorio del
pueblo, Javier Mostarcero, lamenta el daño que este tipo de
políticas puede hacer a la comarca. Cree que si no se pone
remedio, Tremp se quedará sin la empresa más importante y
quedará reducida simplemente a una capital perdida en medio
de un terreno montañoso de la Cataluña profunda. «Se quedará
reducida a una ciudad de servicios» para el resto de las
poblaciones, concluye.
Y es que la geografía
compleja de Tremp no facilita el fluir de la actividad
económica. Su escasa altura le impide gozar del negocio estrella
de los terrenos montañosos, es decir, una estación de
esquí, pero, por su relieve, se convierte en un terreno
hostil para la implantación de grandes compañías. Por todo
ello, se entiende, al margen de planteamientos ideológicos,
el cuidado especial que, parte de la población, dedica a la
academia de suboficiales.
Desde la AGBS se limitan a
confirmar que, de momento, la academia permanecerá en su
ubicación actual. Niegan, también, la cancelación de las
bodas de plata de las promociones salientes prevista para la
primera semana de mayo, una posibilidad que se barajó entre
el medio militar. Habrá, entonces, que esperar a cómo
responde el colectivo a esta cita. |