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La
perdida de España.
Antonio Iglesias.
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El 11 de marzo de 2004 España sufrió
un ataque bélico que trajo el luto a dos centenares de
familias y a nuestra Nación el peor gobierno que el peor de
nuestros enemigos podría haber deseado.
Quién perpetró el atentado del 11-M:
¿la ETA?, terrorismo del separatismo vasco, terrorismo
específico y conocido, con un millar de víctimas españolas
en su haber ¿Al Qaeda?, ¿Un terrorismo genérico de
corte islamista, de difícil filiación, conocido
fuera de nuestras fronteras pero sin antecedentes antiespañoles.
¿O una acción de hostigamiento y tanteo dentro de una
estrategia de guerra concebida por una potencia enemiga?
Creo que se trata de una conjunción de
estas tres propuestas: así lo pensé al principio y con el
paso del tiempo, dos años después, me reafirmo en esta
convicción.
Llego a ella sin más que considerar quienes han sido los
principales beneficiarios del atentado: los separatismos
vasco y catalán que están a punto de conseguir sus
aspiraciones gracias a la aparición en escena de un
siniestro personaje, Zapatero, que ha llegado al poder
– en una relación causa efecto entre atentado y
cambio de gobierno- como
consecuencia del movimiento de masas y de la manipulación
de los medios de comunicación en que es experta la
izquierda.
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Estos son los enemigos de dentro: separatistas
y rojos. Y no perdamos de vista a los de fuera, así Marruecos quien
aparentemente no ha obtenido unos frutos tan claros y evidentes del
11-M, pues su estrategia se caracteriza por la lentitud de
movimientos y la paciencia; por ahora le basta al reino Alahuita con
tener un vecino débil al norte del Estrecho, lo demás vendrá por
añadidura. Le basta por ahora con que España esté gobernada por
la tiranía de un traidor que ignora la idea de Nación , que
negocia con los separatistas destructores de su Patria; por un
depravado cuya prioridad al llegar al gobierno ha consistido en
legitimar y exaltar los amancebamientos de homosexuales, aplicando
de este modo una inyección de SIDA en vena a una sociedad
adormecida y hedonista a la que se ha venido despojando de sus
valores tradicionales.
En las primeras horas del atentado todo el
mundo-empezando por Ibarreche y Otegui- atribuye su autoría a la
ETA, nada sorprendente pues era la hipótesis lógica a la vista de
su currículo y de la detención de terroristas de la banda, días
antes del atentado, que traían explosivos a Madrid. Horas después
de la matanza se trata de hacer aparecer, como sospechosos a grupos
islámicos. El atentado de las Torres Gemelas de Nueva York estaba
todavía próximo y la atribución genérica del atentado de Atocha
a “integristas del Islam”, apoyada en el silogismo Guerra de
Irak ergo represalia en Madrid constituía un sofisma que podía
ser aceptado de buen grado por un sector de la opinión pública, máxime
si se vislumbraba con ello la posibilidad de poner una zancadilla al
Gobierno del PP que debía aparecer como el responsable de la
matanza: el PSOE ya no necesitaba otros culpables. Su ascensión al
poder sólo era cuestión de manipular a la masa con la habilidad
del maligno Rubalcava y la potencia difusora de la SER.
Hoy día se consolida en mí la idea de que la
ETA intervino a la vista de los logros conseguidos por los
separatistas que se vanaglorian de haber desestabilizado al Estado
Español, y considero que ese terrorismo de corte islamista genérico
de contornos difusos- y confusos- no es tal; más bien sugiere una
acción alentada por otro beneficiario de la llegada a España de un
gobierno débil y traidor y urdida, muy posiblemente, con elementos
internos; ese beneficiario no es otro que
Marruecos. Para formular esta hipótesis de trabajo me baso
en los graves acontecimientos de los últimos meses en Melilla y
Ceuta y en el más lejano de la Isla de Perejil; son hechos que
indican claramente una estrategia de tanteo, de prueba de la
capacidad de reacción y de las fuerza de su ansiado Al Andalus. Y
me baso también en la Historia:
En efecto, no sería la primera vez que España,
atacada desde dentro en el Norte, debilitada en toda la
extensión de sus Reinos, sufre una invasión por el Sur.
Retrocedamos al siglo VIII.
En el año 710, en pleno declive de la monarquía
visigótica tras la muerte de Vitiza, llega al trono don Rodrigo.
Por el Norte los vascos andaban con
sublevaciones.
Muere Vitiza en el mes de febrero y sus hijos
se ven desposeídos del trono por don Rodrigo que contaba con el
apoyo del Senatus.
Los vitizanos no aceptan y encienden con ello
la guerra civil en la que de momento se impone Rodrigo que arroja a
sus enemigos del poder que trataban de usurpar.
“Entonces aparece en la plaza visigoda de
Ceuta un misterioso personaje, tal vez godo, tal vez africano,
partidario del difunto Vitiza y que ha pasado a la Historia con el
nombre legendario de Conde don Julián, quien primero resistió a
los islámicos pero después, obligado a capitular, sirvió como
intermediario entre Táriq, jefe de los musulmanes, y los
partidarios de Vitiza que deseaban llamarles a España para vengarse
de Rodrigo. Las crónicas inmediatas no dejan lugar a dudas: los
sarracenos, dicen, llamados por los hijos de Vitiza, invaden España.
Ya la llamaban así: Spanias, Spaniam.
Ya existía España cuando estaba a punto de
perderse. Las fuentes árabes más fiables confirman que uno de los
hijos de Vitiza pidió auxilio a Táriq en Tánger. Táriq consultó
a su jefe Muza, de quien era liberto, y éste al califa de Damasco,
que aprobó la invasión pero aconsejó una exploración previa. Se
encargó de ella Táriq abu Zara, que desembarcó en junio de 710 en
la que se llamó Tarifa. Sus informes fueron muy favorables y Táriq
se dispuso a la invasión”. Esto dice Ricardo de la cierva en
su “Historia de España –Guía para Jóvenes”, 2ª Edición.
Estoy seguro de que esta narración os habrá
dejado estupefactos. Demasiadas analogías, ¿verdad?, se sugieren
con el momento actual. Pero sigamos con la narración del ilustre
historiador:
“ El rey Rodrigo no captó la gravedad del
asunto porque con su fuerza militar principal trataba de domeñar a
los levantiscos vascones del Norte”(digo yo que estaría
aplicando “el artículo VIII de la Constitución de entonces”)- Cuando
por fin marchó contra los invasores, Táriq había consolidado una
cabeza de puente en la orilla española del estrecho. Casi todos los
reyes visigodos de España se habían visto obligados a combatir
contra los vascos, indómitos y agresivos desde la desaparición de
Roma. El problema vasco no es de hoy; surgió en la Historia de España
desde principios del siglo V y fue circunstancia esencial de la pérdida
de España en 711”.
Así que teníamos una lucha entre dos
facciones por el poder y que uno
de los dos bandos se alía con los africanos a través de un
traidor, don Julián, para vencer a su opositor pero que lo que
acarrea es la invasión de España por un islamismo emergente.
Hoy día este invasor tiene el avance asegurado
en un territorio donde la sociedad está adormecida; una sociedad
con índice de natalidad decreciente; una sociedad que mientras
ignora el significado de la Hispanidad, consiente
una emigración descontrolada de islamistas que no van a
encontrar la oposición de las armas y pueden llevar a cabo una
conquista “con el vientre de sus mujeres”,como algún dirigente
musulmán ha asegurado
La similitud con la situación actual en España
tras el 11-M es sorprendente: un bando que no acepta la derrota –
el PSOE que perdió las elecciones en 1996, en 2000 y que las
hubiera perdido en el 2004 en condiciones normales- y que se alía
con los enemigos de España: en Vascongadas el PSE está a partir un
piñón con los Batasunos a quienes ZP otorga el derecho de reunión
como a cualquier otro grupo; en Cataluña con CiU + ERC donde Carod
Rovira ejerce un papel similar al de el otro traidor, don Julián,
que pactó con los sarracenos
; Carod Rovira lo ha hecho, por ahora y que sepamos, con el
sanguinario Josu Ternera en sus conocida reunión de Perpignan,
donde, como es sabido, pidió paz para Cataluña y bombas para el
resto de España: de este modo preparó el nuevo desembarco de Tariq,
ahora no en Tarifa, sino en Atocha, turbantes y chapelas aliados .
Estamos ante el riesgo inminente de asistir a
una nueva Pérdida de España. Quiera Dios que la Historia no se
repita: para ello, lo primero que necesitamos es conocerla; y no
olvidarla.( Mal vamos, por cierto, en vista de los planes de estudio
y de las transferencias a las Comunidades Autónomas de la educación).
Anticipemos la Reconquista. Para ello hace
falta un rearme moral urgente y absoluto de nuestra sociedad. No veo
a ninguna de las actuales instituciones, absorbidas por el
feudalismo de los partidos, con capacidad, ni voluntad para
galvanizar a este pueblo adormecido. Sin duda, la iniciativa deba
partir de él mismo ante la carencia de esa clase dirigente a la que
Ortega echaba en falta y atribuía todos los logros de la Historia
de España al pueblo-“En España lo que el pueblo no ha hecho
no lo ha hecho nadie”- Hágalo el pueblo pero ¡ya! con energía
y en paz a través de una auténtica Democracia representativa, pues
ya estamos viendo para lo que sirve la actual Partitocracia y hágalo
antes de que no quede más remedio que el que cobre realidad una vez
más la frase de Spengler: al final siempre tiene que ser un
pelotón quien salve a la Civilización.
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