INICIO

LIBRO FIRMAS

SUGERENCIAS

Actualizada: 13 de Marzo de 2.006.  

 
 
Generalísimo.

 

Biografías.


Cronología.


Habla el Caudillo.


Retratos.


Fotos 1.


Fotos 2.


Especial 20N-03.


Especial 20N-04.


Especial 20N-05.


 

Franquismo.

 

Mitos.


Mentiras.


Actos 20N-03.


Actos 20N-04.


Actos 20N-05.


 


Actualidad.

 

Noticias.


Temas varios.


Artículos.


Calendario.


Opinión.


23-F.


Difusión.

 

Música.


Descargas.



Personalidades.

 

Carmen Polo de Franco


L. Carrero Blanco


José Calvo Sotelo


F. Vizcaíno Casas



  11-M. Dos años después.

La verdad es tozuda.

Ricardo Pardo Zancada.

Apenas se precisa profundizar demasiado en un tema ya oscuro de por sí en sus orígenes y en su desarrollo, para darse cuenta de la insatisfacción y la intranquilidad que produce la versión oficial de los hechos. Estamos ante uno de esos casos en que cuanto más se lee y se sabe sobre aquel brutal atentado que costó la vida a 192 personas, se tiene la sensación de que no se está contando la verdad o cuando menos toda la verdad. Al español de a pie no le queda más remedio que esperar a que la investigación del juez Del Olmo dé sus frutos por mucho que su labor y su persona esté padeciendo las arremetidas de Jiménez Losantos en sus espacios radiofónicos. Aunque quien firma estas líneas padezca de una desconfianza personal en la Justicia, en razón a una vivencia propia, en esta ocasión levantaré mi voz, por una vez y sin que sirva de precedente, en defensa de ese representante de la Judicatura que a mi entender está haciendo lo que puede frente a una montaña de obstáculos, no todos naturales a mi modesto entender. Démosle, pues al Sr. Juez un voto de confianza y esperemos los resultados de su trabajo de investigación.

Entretanto, hay que seguir de cerca lo que sucede a nuestro alrededor en relación con ese escabroso tema. Lo que más llama la atención es la falta de un verdadero interés oficial en investigar a fondo los orígenes del suceso, sus auténticos autores y todos los pasajes y recovecos cada vez más confusos que van apareciendo cuanto más nos aproximamos a los hechos. En segundo término, la inmediata exculpación de ETA sobre la que, dado su triste historial de crímenes y sangre, sería del todo lícito mantener todo tipo de sospechas, mientras de modo fehaciente no se demuestre esa falta de participación tan rápidamente pregonada. Por fin, la forma descarada en que se ha aprovechado aquella acción criminal para intentar dividir a las víctimas del terrorismo, a las que no hay porqué distinguir en función de la clase de manos criminales que apretaran un disparador o el iniciador de un explosivo. Un intento tan claro y llevado a cabo de modo tan burdo del que cabe deducir que sólo al ponerlo en práctica solo se pensó en beneficiar una determinada línea de acción política deseada por quienes ostentan hoy el poder en España, precisamente a raíz de aquel atentado. Una línea que no puede ser otra que la de dar una mayor facilidad al tratamiento del terrorismo etarra. Se ha querido crear un ambiente de "No eran tan malos, porque no estuvieron en el 11-M" y hasta ha habido una afirmación gubernamental que decía «ETA no miente».

Y, sin embargo, a pesar de esa espesa niebla de intencionada oscuridad de hoy, me atrevo a pronosticar desde ya que antes o después se sabrá la verdad. Aun tengo viva en mi memoria la torpe explicación del Sr. Laina, a la sazón gobernador civil de Zaragoza, cuando se produjo el atentado del hotel Corona de Aragón, un incendio en el que hubo 75 muertos y 130 heridos, con ocasión de alojarse en él varias familias militares, entre ellas la familia Franco. Aquella explicación oficial que atribuyó las causas del siniestro al incendio de la máquina de hacer churros en la cocina del establecimiento me pareció una burla cruel hacia las víctimas y sólo transcurridos varios años se reconoció que se había tratado de un atentado de protagonismo etarra. La verdad es tozuda.

En lo que se refiere a las investigaciones hay diversidad de opiniones. Una tesis apunta a que el 11-M fue un atentado concebido, decidido, planificado, organizado y ejecutado en España. Es la que se sostiene en un libro de reciente publicación titulado: Los enigmas del 11-M. ¿Conspiración o negligencia?. Su autor, Luis del Pino es un Ingeniero de Telecomunicación que se ha introducido en el mundo del periodismo tras los atentados. 

Sostiene su autor que en el sumario se recoge «una multitud de evidencias sobre los obstáculos a los que Del Olmo ha tenido que enfrentarse: datos que se le ocultan, imputaciones demostradamente falsas contra ciertas personas, informes que se retrasan más de un año...» Y añade el autor algo de la mayor importancia: «Quien obstaculiza la investigación son instancias dependientes del Ministerio de Interior, no del juez que se enfrenta a un caso extremadamente duro y que trata de hacer lo que puede sin encontrar demasiados apoyos».

Hay hipótesis que apuntan en otra dirección. Nadie de buena fe puede creer que aquellos que terminaron su vida en un sorprendente "suicidio" colectivo constituyeran la trama completa del criminal atentado. ¿Se eliminó a incómodos testigos? No hace mucho tuve ocasión de leer insinuaciones acerca de una intervención directa de los servicios de inteligencia franceses en el planeamiento de la acción. Parece fuerte, pero conviene recoger unas frases de Denis Jeambar, director del semanario francés L'Express. Decía así: «Francia aprovechó el 11-M para hacer pagar a Aznar que la humillara en la UE» y, después, «En Francia se produjo una auténtica unión nacional para demonizar a Aznar y acusarlo de manipulador». Como en tantas otras ocasiones de amores y desamores en la historia europea, esta vez los tradicionales adversarios –Francia y Alemania– no veían con buenos ojos la posición de España en el eje Washington-Londres-Madrid.

Sea como fuere, de igual modo que el firmante de estas líneas, Del Pino asegura que se acabará sabiendo la verdad, sin tardar mucho tiempo. En efecto, no cabe permitir que los responsables de esos 192 muertos, lo mismo que en su día de tantas otras víctimas igual de inocentes que estas, queden impunes. Eso atentaría a la más elemental justicia. Y la justicia es virtud, no venganza, ni revancha. Será, dice el citado autor, una labor dura y plagada de sinsabores, pero saldrá la verdad, porque así lo están reclamando los españoles desde la fecha misma del atentado. Y es que, ciertamente, la verdad es tozuda.


INICIO


 

© Generalísimo Francisco Franco. Noviembre 2.003 - 2.006. - España -

E-mail: generalisimoffranco@hotmail.com