
18 de Julio de 1936 - 70 aniversario del Alzamiento
Frente a la revancha, justicia...
Por Pituca. 22/07/2006.
Han
pasado 70 años desde aquel 18 de julio en el que unos españoles de bien se
hartaron de la anarquía, corrupción y demagogia imperante. Con su sangre y
esfuerzo consiguieron poner orden en España impidiendo que se convirtiera en un
país ateo, materialista y satélite de la URSS, con todas las consecuencias que
esa maldición nos hubiera traído.
El
sacrificio que realizaron estos valerosos héroes para que las generaciones
venideras pudieran vivir en paz y trabajo, en la actualidad se está
viendo truncado de una manera descarada por parte de los que, por un lado, sólo
saben vivir de la venganza y los peores instintos de la anti-España más ruin y
arcaica y, por otro, de los que han consentido el que se llegue a esta situación
por su cobardía, apostasía y traición, disfrazado todo ello en lo que se ha
venido en llamar “oportunidad política”, “conformismo” o
“complejo”. Este estado de cosas que estamos viviendo es, sin lugar a dudas,
muy grave y se parece mucho a la situación de 1936.
Los
jóvenes de edad y de espíritu, que aún tenemos presentes y estamos
agradecidos a estas generaciones que quisieron legarnos una Patria Unida,
Grande y Libre y por la cual lucharon a costa de su sacrificio tanto en la
guerra como en los años posteriores, tenemos el deber de no olvidarlos, de
defender su memoria y su obra, frente a los despropósitos de los revanchistas,
cuyo odio demoníaco sólo sabe inventar, borrar y cambiar a su antojo los
verdaderos hechos acontecidos antes del Alzamiento Nacional, en la Cruzada
de Liberación y en los años posteriores de desarrollo y modernidad.
Estamos
en unos días aciagos en donde los servidores del diablo se han envalentonado,
pues se han dado cuenta de que el aborregamiento está en su cúspide, la
sociedad de consumo, de egoísmo y de libertinaje es lo que impera y los valores
espirituales, morales, patrióticos y de Justicia Social se arrinconan, como si
no debieran existir.
Todas
estas personas que se sacrificaron y lo dieron todo por el bien de la Patria,
deben estar tristísimos viendo como los que se supone tendrían que velar por
todo lo que ellos lucharon y consiguieron y conservarlo, son los primeros
vendidos, que miran hacia otro lado, son los primeros que se unen a ese silencio
de los tibios, que es en lo que se ha convertido la mayoría del pueblo español.
Estoy
segura que desde los luceros nos iluminarán y ayudarán para ser merecedores
del legado que nos dieron con su sangre todos los Caídos. Aunque seamos sólo
unos pocos los que defendamos la Verdad, tenemos que prepararnos para ser
“inasequibles al desaliento”. Se lo debemos a nuestros antepasados, a las
generaciones venideras, y sobre todo a España, que es inmortal y está
consagrada a Cristo, quieran o no los tiranos decadentes que la quieren hacer
desaparecer.
Artículo extraído de la página: www.generalisimofranco.com