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El pasado domingo,
acudimos a oír Misa en el Valle de los Caídos. Lugar
santo, pero lugar acogido a Patrimonio Nacional, que cuida
de cobrarte la entrada, acudas a Misa, a pasear, o a
insultar la memoria de su autor, de sus dormidos moradores y
del espléndido paisaje que se divisa.
Un soleado día
nos arropó, y desde "Los Juanelos", pudimos
extasiarnos, ante la inmensa mole y faraónica labor,
realizada en aquellos años, que en forma de Cruz, preside
la inmensa campiña, y otea desde su atalaya privilegiada,
el devenir de la vida, de los que van y de los que vienen.
De los que allí moran y rezan, en forma de Comunidad
Religiosa, y cuidan de la inmensa Basílica excavada en la
roca.
La explanada
en piedra de granito, grande, hermosa y diáfana, bañada
por un sol de medio día, me hizo recordar, el tiempo en que
se convertía en un mar de boinas rojas y camisas azules.
Aquellos 20-N, cuando el Caudillo, presidía los actos que
en memoria de José Antonio, se ofrendaban en su memoria. Y
en una tumba humilde a ras de suelo, con sólo un nombre,
José Antonio nos ofrecía el hermoso sacrificio de su
vida.
Unos años
después, un poco más allá, la tumba de Francisco Franco,
en el suelo, igual que José Antonio, se muestra en el suelo
frío de la Basílica. Tan sólo acompañados de coronas,
ramos de flores, y oraciones y rezos, de aquellos que
supieron entender y agradecer, la inmensa obra de estos dos
hombres, que no dudaron en ponerse al mando del timón,
cuando la inmensa tempestad, hacía estragos en las jarcias
y velas de la Patria, y el oleaje furioso, desmantelaba los
tablones de la embarcación vieja, llamada España. Unos,
acuden curiosos. Otros, con cara satisfecha a pesar del
tiempo transcurrido, desde que murieron estos hombres. El
Rojo y el Azúl. Me fijé en los comentarios de
algunos. Grandilocuentes, otros detractores, cargados de
odio. Y pensé: En este inmenso Cementerio que es el Valle,
ni aún quieren dejar dormir en Paz, a aquellos hombres que
dieron su vida por Dios y por España. Al cabo de tantos años,
seguimos en el odio creciente, en el separatismo, en el
desgajamiento de la Patria, en el deseo de aniquilar, en la
venganza, en la derrota mal aceptada, odios, odios, odios.
¿Para qué
aquella Guerra?.¿Nadie ha sabido aplicarse la lección?....Vientos
malos discurren en el solar Patrio. Cizaña que hay que
quitar. Se repiten estereotipos de los años 30.No me gusta
el asunto. No tenemos solución. Me dá miedo, de lo que
puede repetirse.¡¡¡¡Y nadie, parece que se dé cuenta,
que caminamos al borde del precipicio!!!!.¿Fatalismo?.¡¡No!!:
Experiencia. Saber que dos y dos, son cuatro. Y que cuando
se junta la pólvora, la mecha y el fuego, se produce la
explosión.
Dios quiera,
que en el recuerdo a la memoria de todos los que duermen en
el Valle, no abundemos en ese camino. Tal vez, sería bueno,
que un día, se abrieran las tumbas y las criptas, y que
aquellos que murieron, en inmensa procesión, hicieran acto
de presencia, como en Bécquer y el "Monte de las Ánimas",
y nos dieran una lección, enseñando lo que no se debe
hacer, en lo que no se debe caer otra vez, y en lo que nos
empeñamos en repetir.
¡¡Dios nos
asista!!
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