Conferencia pronunciada en el Cuartel de la Hermandad de A. C. Legionarios.


ISABEL LA CATÓLICA

 

Por Pituca.          

Buenas tardes.

Antes de nada me gustaría dar las gracias a la Hermandad Nacional de Caballeros Legionarios y en especial a su Presidente el Coronel Don Ramón Moya por haberse acordado de mí para hablar en este lugar tan entrañable sobre Isabel la Católica. Es un honor estar aquí, en esta Hermandad de hombres valientes que siempre han estado los primeros a la hora de defender a nuestra Patria. Aquí se encuentra uno feliz, pues se respira Lealtad y Patriotismo por los cuatro costados. Espero que más de uno de los que habéis venido hoy por primera vez lo sintáis por vosotros mismos y os llenéis de ello, pues buena falta hace en este tiempo de deserción, materialismo y cobardía. Igualmente, si tenéis la oportunidad de asistir a la comida mensual que aquí se celebra veréis que  la camaradería y el españolismo siempre están a flor de piel  y en donde al final se toma una “leche de pantera” que está buenísima y se canta con gran sentimiento el Glorioso Himno de La Legión para poner colofón a dicha comida y, después de haber alimentado el cuerpo, alimentar el Alma, que también hay que acordarse de ella de vez en cuando...

Pasando ya al tema que nos ocupa, lo primero que me gustaría decir es que de siempre me ha llamado la atención la figura de Isabel la Católica, no sólo como Reina sino también como persona y su repercusión en la historia de España, en el Mundo y en la Iglesia, ya que pocos personajes  han ocasionado tantas reacciones, a favor o en contra, y no ha pasado, ni pasa inadvertida su vida y su obra. Y un ejemplo de ello es que  tanto ella como sus grandes cualidades de estadista están despertando especial interés en las universidades americanas y europeas.

Nació el 22 de abril de 1451 (jueves santo) en Madrigal de las Altas Torres y murió el 26 de noviembre de 1504 en Medina del Campo. Hija de Don Juan II y Doña Isabel de Portugal pertenecía a la casa de los Trastámara.

Al morir su padre, don Juan II, Isabel tenía 3 años. Junto a su hermano Alfonso (dos años menor que ella) y su madre (enferma a partir de entonces) se fueron a vivir a Arévalo, donde pasaron calamidades e incluso casi hambre, ya que su hermanastro el rey Enrique IV no les mandaba la aportación económica debida y más de una vez les ayudó el alcalde de Arévalo. Con ellos estuvo viviendo su abuela materna Doña Isabel de Barcelós, de la Casa de Braganza, que influyó mucho en Isabel, sobre todo a nivel espiritual, igual que los Franciscanos. Su gran amiga fue Beatriz de Bobadilla, hija del gobernador del Castillo de Arévalo.

A los 19 años, su hermanastro Enrique IV, junto a Alfonso, los lleva a la corte instalada en el Alcázar de Segovia. Allí fue la madrina  de Juana la Beltraneja, (que no era hija de Enrique IV pues era impotente), hija de su 2ª mujer doña María, ya que la 1ª mujer fue Doña Blanca de Navarra de la que se anuló el matrimonio debido a la impotencia perpetua del rey. En 1465 los nobles y poderosos se levantan contra Enrique IV y proclaman rey a Alfonso en Ávila. El 5 de julio de 1468 muere Alfonso (con 15 años), se cree que envenenado. El Arzobispo de Toledo, Don Alonso Carrillo, en nombre de los Grandes del Reino, ofrecen el trono a Isabel a lo que ella respondió: “Tengo jurado no aceptar viviendo mi hermano”.

El 18 de septiembre de 1468 en la Venta de los Toros de Guisando (Ávila), Enrique IV juró que Juana la Beltraneja no era hija suya y declaró heredera  del trono de Castilla, a su muerte, a Isabel, su hermana.

Empezó a tener pretendientes para casarse. Isabel procuraba informarse de las cualidades de ellos por medio de emisarios personales y a través de su capellán Alonso de Coca, quien junto a  casi todos sus prelados y nobles aconsejaban el matrimonio con el príncipe Aragonés, Fernando. Ella también lo quería, en contra de las pretensiones de Enrique IV que era casarla  con el rey de Portugal. Isabel (18 años) y Fernando (17 años) se vieron por primera vez en la noche del 14 de octubre de 1469 y se casaron en Vivero el día 19. Fernando e Isabel eran primos segundos (biznietos de Juan I de Castilla) y antes de celebrar la ceremonia religiosa el Arzobispo de Toledo leyó una Bula del Papa Pío II, en virtud de la cual quedaba dispensado  el parentesco para contraer legítimamente matrimonio.

Cuando el rey Enrique IV se enteró de esta boda, mandó apresar a los recién casados y quitarles toda ayuda, pero el Marqués de Villena, aconsejó al rey que ofreciera en matrimonio a Juana la Beltraneja al heredero de Francia y desheredara a su hermana.

El 12 de diciembre de 1474 muere el rey Enrique IV en Madrid y el 13 de diciembre en Segovia, Isabel es proclamada reina a los 23 años. El 1 de marzo de 1476, Isabel obtiene la victoria en Toro sobre los que apoyaban a Juana la Beltraneja.

Isabel y Fernando tuvieron 5 hijos: Juan, que murió a los 19 años; Isabel, que se casó con el rey de Portugal Don Miguel y también murió joven; Catalina, que se casó con Enrique VIII de Inglaterra; Juana “la loca”, que lo hizo  con Felipe “el Hermoso” y al morir éste enloqueció; y María que se casó al morir su hermana Isabel con su cuñado el rey de Portugal y dicen que fue la más feliz de todos los hermanos.

Isabel la Católica fue mujer antes que Reina, y aplicó el sentido de la feminidad, la intuición, el afecto y la capacidad comprensiva a todas sus empresas.

Físicamente  según el cronista Fernando del Pulgar “Era de mediana estatura, bien compuesta de la persona y en la proporción de sus miembros, muy blanca y rubia, los ojos entre verdes y azules; el mirar gracioso y honesto, las facciones del rostro bien puestas, la cara bien hermosa y alegre”,

Se insiste con frecuencia en los ojos azules de Isabel. Lo que no suelen mencionar es su capacidad de visión. Se dice en su Testamentaría que en una de las arcas se encontraba una caja vieja con dos pares de antojos, uno quebrados”. En otro lugar aparecieron “unos antojos de oro con las caja de oro, esmaltada de rosicler e verde” y también “una caja virada con dos pares de antojos quebrados e tiene la caja de la una parte San Pedro mártir e por la otra a Santo Domingo”. Sin entrar en apreciaciones propias de oftalmólogos, parece obvio que la Reina necesitaba  y usaba lentes para algunos momentos, como por ejemplo para escribir, leer o enhebrar una aguja. También podía usarlos para proteger los ojos en los caminos polvorientos.

Me hubiera gustado estar en esa época, a su lado, como una amiga, y haber compartido  con ella una parte de su vida, pues qué mejor manera para conocer a esta mujer que situarnos en su tiempo, ya que es la única forma de saber, de verdad, el por qué de su actuación en ciertos momentos claves.

Es un error  juzgar con la mentalidad de nuestro tiempo, y eso es muy corriente hoy en día. Tenemos que tener presente las palabras de Monseñor Delicado: Hoy, cuando se ha investigado ya prácticamente todo sobre esta mujer controvertida y fascinante, parece llegado el momento de abandonar toda postura radical  e intransigente y hacer un esfuerzo, obligado por otra parte, de situarse en su tiempo y en su entorno, con las luces y las sombras, las costumbres, la sociedad, el ambiente cortesano… e incluso la religiosidad y la vida de la Iglesia del siglo XV, y desde ahí acercarse con el respeto y la sinceridad de quien sólo busca la verdad a la vida y los hechos de la Reina castellana”. 

Un hecho primordial en la historia fue la unión de Castilla y Aragón…la unión de Isabel y Fernando…”tanto monta, monta tanto”… José Antonio Vaca de Osma, Diplomático y gran Historiador, dice: “Isabel y Fernando constituyeron la pareja precisa, la adecuada pareja en el lugar preciso y en el momento preciso. Acertada la fórmula de Lebrija. “tanto Monta”, con el yugo y las flechas de sus iniciales, unión y eficacia, como símbolo. No hubo división de funciones entre ellos sino acción conjunta, en la administración específica, en la firma de documentos, en la justicia”.         

Isabel en un principio se casó con Fernando porque pensó que era su deber. No podía amarle cuando decidió la boda, pues no le conocía, aunque ya le habían hablado de él. Posteriormente, es una realidad incuestionable, que una vez juntos se enamoraron de verdad.

Lucio Marino recordaría que “amaba apasionadamente al Rey, hasta el punto de que los celos la tenían atenta y al acecho de cualquier insidia e infidelidad que pudiera producirse en su casa o en la corte para alejarla con prudencia y reserva”. Isabel fue celosa y Fernando tuvo relaciones fuera del matrimonio, aún así hubo una  profunda unión entre ambos monarcas. El continuador de la Crónica de Pulgar remacharía “Fueron rey y reina juntos… y aunque en cuerpos dos, en voluntad y unión eran uno solo”. El tema de unión de la pareja lleva sin quererlo a la cuestión de la prioridad y superioridad entre ellos. En el acuerdo para la gobernación del reino, del 15 de enero de 1575, quedaron clarificados los papeles de cada uno, aunque luego y sobre la marcha tuvieron los dos consortes que hacer concesiones, a veces indeseadas.

Además, el 2 de enero de 1492 con la conquista de Granada lograron la Unidad de España originando la creación del primer Estado Moderno de Europa, que posibilito la realización de grandes hazañas y conquistas culturales. Comenzaron el gran imperio español, llegando a ser el mejor de los Estados Modernos y la primera potencia mundial de su tiempo.

Para conseguir un Estado Moderno Isabel mermó el poder de la nobleza, cimentó una Iglesia nacional, consolidó la unidad religiosa y promovió la penetración de los ideales políticos, religiosos y culturales de su tiempo, hijos del Humanismo que se desarrollaba en Europa. Siempre, claro está, al servicio de sus intereses, que ella consideraba solidarios con los de su reino: Castilla, y los de la Cristiandad, cuya fe aspiraba a extender al mundo entero. Por eso ella y el rey Fernando fueron llamados Reyes Católicos en la bula papal “si convenit” dictada por Alejandro VI en 1496, a petición del Sacro Colegio Cardenalicio, y fue alabada en el siglo XVI por fray Luis de León, que la consideraba “Madre de la España Católica”. 

Es una pena que tanto sacrificio se vea hoy en peligro…Desde luego si los Reyes Católicos levantaran la cabeza se quedarían de piedra al ver cómo España va partiéndose y ya no existe el sentimiento de patriotismo ni de Unidad, y  el sentimiento religioso es considerado por muchos como algo obsoleto. 

Hay muchas personas que no quieren a la Reina Isabel y la muestran como si hubiera sido algo siniestro: fea, sucia, malvada… ¡qué lejos están de la realidad! porque al  fijamos en los escritos de la época, como ya hemos visto, nos muestran a una mujer guapísima, rubia, de ojos azul-verdosos, esbelta…dulce y sensible pero a la vez con carácter…

Devota y muy culta, entre otras cosas le gustaba hacer poesías y sabía muy bien el latín  y otras muchas lenguas (como el francés, portugués, catalán, valenciano, mallorquín…)

Mujer refinada y de gustos exquisitos a la que le gustaban las buenas ropas, las obras de arte y los libros. Cuando el protocolo de la corte lo aconsejaba sabía deslumbrar con suntuosos trajes y joyas que más de una vez empeñó para atender las necesidades de la Real Hacienda y de la guerra de Granada (que estalló  por las escaramuzas de los moros y por el incumplimiento de los tratados)

Fomentó de tal manera las artes y las letras que sentó las bases del Siglo de Oro español. Era una persona culta que sabía: música, gramática, retórica, poesía, historia, filosofía… bordar (una muestra de sus bordados se conserva  en los estandartes y ornamentos confeccionados por ella para su capilla privada en Granada). También ilustraba en caracteres góticos las oraciones sobre pergamino (en la Catedral de Granada se conserva un misal ilustrado por la reina).

Lucio Marineo Sículo en De rebus memoralibus Hispaniae señala que la reina Isabel “proveyó de preceptores y maestros a todos los de su palacio, así doncellas como pajes, porque todos aprendiesen” e instaló  una escuela similar a la Escuela Palatina de los Carlovingios para educar a sus hijos y a otros niños del palacio. Fomentó el aprendizaje no sólo en las universidades y entre los nobles, sino también entre las mujeres, porque quería que éstas recibieran la misma educación académica similar a la de los hombres.  Como ella misma diría “no es regla que todos los niños son de juicio claro y todas las niñas de entendimiento oscuro”.

Tenemos que destacar la publicación en 1492  de la primera gramática castellana por Elio Antonio de Lebrija, la aparición en 1499 de la primera edición de “La Celestina” y a partir de 1502 se empiezan  los trabajos de la Biblia Políglota Complutense. De esta manera  la inscripción griega de la portada de la fachada de la Universidad de Salamanca: “Los reyes para la Universidad, la Universidad para los reyes” fue algo más que un adorno. También tuvieron importancia las Universidades de Alcalá de Henares, Valladolid y Zaragoza. 

Apenas se ha investigado sobre los aspectos humanos de Isabel la Católica. Demostró afición por algunos animales domésticos y de compañía. A veces se los regalaban, otras veces los compraba en el mercado. Adquiría tela de Holanda para vestir a una perrilla, o un collar de cascabeles para un perrillo; le encantaban los papagayos. Tenía gatos y llevaba siempre consigo jaulas con pájaros. También sentía una constante afición a la ecología y compraba árboles de adorno y frutales para el huerto.

Pocas veces se alude también a las diversiones de la Reina, que por cierto no era nada aburrida. Desde 1483 aparece en la corte un grupo de baile portugués, a quien se paga la manutención y una cantidad por cada actuación. Organizaba fiestas en palacio en circunstancias especiales. El acto principal era los momos, o representaciones teatrales familiares, en días de cumpleaños, bodas o días de fiesta... En ellos intervenían personas cercanas de palacio, así como artistas, tañedores, bailadores… incluso un danzarín negro.

Es muy considerable el capítulo de gastos para comprar objetos de distracción y diversión. Como sucede en una familia ordinaria, era la madre quien los compraba a sus hijos. Consta que compraba globos para las infantas, juegos de pelota, cohetes y “caxuelas” para el príncipe, y también naipes y juegos de ajedrez.

Me llama la atención comprobar que amaba a su familia y a su pueblo y no dudó ni un momento en estar a su lado en momentos difíciles como montarse en el caballo, vestirse la coraza y colocarse al cinto la espada para visitar a sus soldados en el mismo campo de batalla para ayudarlos, y dando arengas para animar a la tropa. Estuvo en peligro de ser asesinada por un fanático Mahometano ante los muros de Málaga, y de perecer en la conflagración del sitiado campo de Granada.

La visita de la reina al campo de batalla la iluminó para crear el primer Hospital Militar de la historia, dotado de médicos, cirujanos y enfermeras (algo que también ella ejerció) para cuidar a los heridos. En consecuencia debemos considerarla como la patrona de los Hospitales Militares, pues fue la primera en crear este servicio para sus soldados en campaña. Los Hospitales del frente fueron llamados “Hospitales de Sangre” y los de la retaguardia “Hospitales de la Reina”.

El primer Hospital de la historia fue organizado desde Jaén: “Era portátil… Se componía de seis tiendas como seis salas de enfermos diferentes, con las camas necesarias, medico, cirujanos y botica. No solamente  fundaba los hospitales sino que los asistía personalmente en cuanto podía: llevaba regalos y dinero a los heridos y esto ganaba las voluntades y esforzaba a los mismos combatientes; hacía, de hombres, leones. No se le iban los soldados furtivos, y por tanto no eran necesarias levas de forzados.

Otra obra de interés de la reina nos la encontramos en la preocupación  por la salud pública de Medina del Campo, en donde el paludismo era endémico por las condiciones sanitarias de la región. La reina mando dragar un canal entre el río Adaja y el río Zapardiel, para terminar con los pantanos insalubres de este último.

Aunque fue una excelente mujer de Estado, no dejó jamás de mostrar una profunda preocupación por la suerte de los más débiles y desfavorecidos. A ella hay que atribuirle el establecimiento de las primeras indemnizaciones y pensiones para viudas y huérfanos de guerra.

La “Leyenda Negra” en contra de Isabel la Católica, España y el catolicismo está de moda y casi nadie se preocupa en buscar la verdad.

Leyendo un poquito en plan objetivo y poniéndonos en esa época, caen por tierra todas las patrañas y mentiras sobre esta reina tan maravillosa, católica, humana y Santa.

Qué razón tenía Fernando Vizcaíno Casas, en su obra “Isabel, camisa vieja” cuando dice: Las falsedades vienen avaladas, demasiadas veces, por firmas presuntamente prestigiosas, por “historiadores” que no son capaces de renunciar a sus filias y a sus fobias, a su óptica personal de los hechos, cayendo con ello en la más torpes falsificaciones de la realidad”.

En cuanto a la leyenda relativa a no mudarse de camisa, aunque  apestara, hasta que no hubiera sido conquistada Granada es algo totalmente falso. Las fuentes nos enseñan que era una mujer de pulcritud sorprendente para su época; que se esforzó por hacer extensivas al conjunto de la población sus normas de conducta acentuadamente higiénica; que los informes de los médicos de la corte señalan su especial preocupación “por la higiene de los alimentos”. Además hay que tener en consideración las Cuentas de Gonzalo de Baeza, y las partidas de “varas de Holanda”, compradas entre 1482-1492 para camisas de la Reina y la hechura de las mismas, lo mismo que sayos de noche para ella y toda la familia.

En relación a la Inquisición:

La palabra “INQUISICIÓN”, deriva de la palabra “INDAGAR” y no de “CONDENAR”. Es decir “buscar la verdad”. Se realizaban investigaciones acerca de la corrupción que se había infiltrado en los dogmas y en la moral cristianos. Sólo tenía jurisdicción sobre quienes se declaraban cristianos, nunca sobre los que se declaraban judíos o musulmanes.  Por eso, sí que se perseguía a los judíos conversos que continuaban celebrando clandestinamente los ritos de su religión y que incluso algunos llegaban a afrentar imágenes y devociones, incurriendo así en herejía y realizar sacrilegios y hasta asesinatos. Esto también sucedía y se perseguía en Francia, Alemania Italia y el resto de Europa.

La Inquisición no fue un invento de los Reyes Católicos, sino que surgió como reacción a la herejía de los Albigenses en Francia en el siglo XIII, y también en ese siglo se implantó en Aragón, por eso se hablaba de la Nueva Inquisición, cuando en 1479 se estableció el tribunal del Santo Oficio y volvieron a celebrarse los Autos de Fe, basándose en la Inquisición francesa de 1233. El permiso para llevar a cabo la Inquisición fue concedido por el Papa Sixto IV en la bula papal “Exigit sincerae devotionis”. Hay que destacar que los que más presión social hicieron para que se llevara a cabo no fueron los cristianos viejos,  sino la fuerte comunidad de judíos conversos que formaban parte del Gobierno y de las altas esferas sociales. Judíos conversos eran desde el ginecólogo particular de la Reina, hasta el mismísimo tesorero real Abraham Seneor.

Es imposible entender el problema de la Inquisición con la mentalidad actual. Hay que situarse en la época, tanto en el terreno religioso como en el Derecho Penal, en donde las torturas y la hoguera eran habituales en la Edad Media en todos los países europeos y estaban admitidas por todas las legislaciones.         

Las penas eran proporcionadas a la gravedad del crimen, y en las torturas un médico estaba presente y ordenaba suspenderlas cuando corría peligro la vida del acusado.

El  “AUTO DE FE” no se parecía a las escenas de ejecuciones públicas que tuvieron lugar en Inglaterra. Al contrario, era una declaración pública de reconciliación con la Iglesia, un “acto de fe”. Es increíble como tanto en portadas de libros como dentro de los mismos se escenifican hechos de la Inquisición contra los albigenses, sobre todo el cuadro de Berruguete conocido como “Santo Domingo y los albigenses”, en la que se reproduce una quema de herejes, haciéndonos creer que corresponden con la Inquisición española.

Multitud de exposiciones morbosas que existen en España y en América  bajo el título “Los instrumentos de tortura  de la Inquisición”, son un grave atentado contra el derecho de las personas a conocer la verdad. En ellas se exponen artilugios de dolor y muerte que en verdad proceden de antiguos depósitos de los juzgados y penales ordinarios, y que por lo tanto jamás fueron usados por la Inquisición.

Existe un documental producido por la BBC llamado “El mito de la Inquisición española”, en donde los historiadores descubren que la Inquisición española no fue tan terrible, monstruosa y fanática, y eso que la BBC en el canal de la televisión oficial de Inglaterra, un país que tradicionalmente ha sido siempre, desde los tiempos de Enrique VIII, la fuente de las acusaciones más violentas contra la España Católica.

Sus conclusiones son fruto del primer estudio sobre los casos reales sacados de los archivos de la propia Inquisición y así los puntos de vista acerca de la misma, (incluso los de los presentadores del programa), cambiaron al abrirse dichos archivos y el profesor Henry Kamen, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, declaró que dicho estudio “Había demolido la imagen anterior que todos teníamos de la Inquisición”.

Según la BBC, todas las falsas acusaciones de que fueron blanco la Iglesia Católica  y la Inquisición se reunieron en un documento llamado: “Un descubrimiento y clara declaración de los procedimientos diversos e insidiosos de la Santa Inquisición Española” escrito en 1567 por Montanus, que se presenta en el falso papel de una víctima de la Inquisición y tuvo éxito en su empeño de vincular a la Inquisición con las cámaras de tortura, cosa que, como puso de manifiesto la BBC, nunca existió.

En aquella época la tortura se utilizaba en los tribunales de toda Europa (en Inglaterra, un individuo podía ser ejecutado por haber dañado los arbustos de un parque público; en Francia se podía ser destripado por robar ovejas; y en Alemania a quien volvía del exilio le sacaban los ojos…) El profesor Stephen Haliczer, de la Nosthern University de Illinois comprobó que la Inquisición Española casi no empleaba estos métodos y de hecho “era muy  infrecuente que utilizara la tortura”. De los 7.000 casos estudiados, sólo el 2% constaba el uso de cualquier tipo de tortura, y por un tiempo de 15 minutos como máximo. Menos del 1% señalaba el uso de la tortura más de una vez y ninguno indicaba el empleo de la tortura más de dos veces.

Los “reformistas” divulgaron asimismo la propaganda acerca de las horribles y ultrajosas condiciones de las prisiones de la Inquisición, pero comprobó en profesor Kamen irónicamente la Inquisición poseía las mejores prisiones de España” y el profesor Haliczer cuenta que: “He encontrado casos de prisioneros en tribunales penales seglares que blasfemaban para cumplir la pena en la prisiones de la Inquisición”.

La BBC observa asimismo que, de 1450 a 1750, hubo una terrible persecución de la brujería en toda Europa. Por la más mínima acusación de haber cometido crímenes espantosos, como haber matado a un niño (aunque no se hallase su cuerpo) o haber dormido con el diablo, las mujeres eran torturadas y condenadas a la hoguera. La Inquisición Española afirmaba que la brujería era una ilusión y por tanto nadie podía ser  juzgado o quemado por un delito inexistente.

El mito más fantástico acerca de la Inquisición es el relacionado con el número de personas supuestamente condenadas a muerte. El profesor Kamen en su trabajo dice “En España murieron menos personas condenadas por herejía que en cualquier otro país occidental”; En todo el siglo XVI, en España y América la Inquisición tal vez ejecutara a cuarenta o cincuenta personas”, sin embargo la violencia con que en los demás países europeos se castigaba a los herejes es una historia de la que raramente se habla.         

El documental termina diciendo que: sólo los hechos pueden destruir el mito, y el hecho de que solamente entre 3.000 y 5.000 personas fueran ejecutadas  a lo largo de los 350 años  de la existencia de la Inquisición, mientras que en el mismo periodo en el resto de Europa fueron quemadas 150.000 brujas acusadas de herejía.

Es una pena que sea la BBC la que saque un documental en defensa de la Inquisición y que  en España se siga creyendo a pies juntillas todas las mentiras vertidas sobre nuestra Historia y sobre nuestros personajes históricos y sobre todo sobre la figura de Isabel la Católica.

Respecto a la expulsión de los judíos:      

- Los judíos mucho antes de ser expulsados por los Reyes Católicos habían sido expulsados de todos los países de la cristiandad, de varios islámicos e incluso del Imperio romano.

- Eduardo I de Inglaterra decretó su expulsión en 1290, Francia en 1306, después lo hicieron Nápoles, Austria y Alemania, obligando a los judíos a emigrar al Este, de modo que en siglo XIV España se convirtió en su refugio, la llamaron “Sefarad” y se convirtió en la segunda patria del pueblo judío, “la Nación Bíblica”, lo cual explicaría por una parte el odio a quienes les expulsaron de aquí y la permanente nostalgia por volver a esta su segunda patria.

- Los reyes Católicos habían contado frecuentemente con los servicios de los judíos en la Corte, en importantes cargos, incluso el ginecólogo de la reina, Lorenzo Badoç era judío. Pero existía una actitud antijudia en el pueblo, sobre todo por:

-la dedicación de los judíos a los préstamos usurarios.

-la costumbre de tener las tiendas abiertas los días de fiesta, que suponía competencia grave para los comerciante cristianos.

-La confirmación de gran cantidad de judíos falsamente convertidos.

-El asesinato en 1485 del inquisidor Don Pedro Arbués por parte de un grupo   de judíos cuando estaba celebrando misa en la catedral de Zaragoza.

-La gota que colmó el vaso fue cinco años después, en 1490, la culpabilidad de 2 judíos y 3 falsos conversos en la muerte por crucifixión de un niño cristiano de 4 años en la Guardia, (El Santo niño de la Guardia), el día de viernes Santo. En medio de una cruel y blasfema ceremonia  que  satirizaba la Crucifixión de Nuestro Señor, mutilando y enclavando en la cruz al niño. Todos fueron juzgados, encontrados culpables y condenados a muerte.

- El 31 de marzo de 1492 se firma el decreto de expulsión de los judíos (en febrero de 1502 se firmará la expulsión de los moriscos), por lo que se concede a los judíos residentes en sus reinos un plazo de 4 meses par abandonarlos, ampliado después en 9 días: se cumplió de manera inexorable.

- Podían llevarse todos sus bienes o el valor de los mismos por medio de letras de cambio. En los demás  países se les embargaron totalmente los bienes ya que la mayoría procedían de la usura.

- Podían permanecer si se convertían.

- En septiembre de 1493 el Claustro en pleno de la Universidad de París, la más antigua y prestigiosa del mundo cristiano, felicitaba en  carta a la Reina Isabel por la conquista de Granada y por la expulsión de los judíos.

- La Reina exigió que los judíos fuesen respetados durante su éxodo, y estos se lo agradecieron en una carta enviada en 1487 a sus correligionarios de Roma en la que dan a Isabel el título de “Reina justa y cristiana” y garantizó un trato muy favorable a los judíos conversos o que volvieran libremente del exilio para convertirse. Hecho que da testimonio de su irradiación cristiana.

- En la expulsión no se procedía contra la raza judía, sino contra la religión judía talmúdica. Esta probado el asesinato de niños cristianos como parte de los ritos talmúdicos y de adoradores de Satán en los que tomaban parte judíos y cristianos renegados, el Talmud decía: “Sólo el judío es humano, y todos los demás no judíos son animales. Son bestias con forma humana. Cualquier cosa es permitida que está en contra de ellos. El judío puede mentirles, trampearlos y robarlos. Puede violarlos y asesinarlos”.

Tenemos que tener presente que la Reina Isabel la Católica:

- Actuaba siempre pensando en “La Causa de Dios”, su vida fue un compromiso con sus ideales espirituales, humanitarios, etc… Se dedicó a ellos en cuerpo y alma y siempre actuó bajo el dictado de su conciencia.

-Tuvo siempre visión de futuro, pues entre otras cosas gracias a ella Colón pudo descubrir América.

- Repudió la esclavitud y quiso que en las nuevas tierras descubiertas lo primero que se hiciera fuera evangelizarlas, mandando frailes y sacerdotes para proclamar la fe católica por todo el mundo. Suspendió toda venta de esclavos, tanto los moros hechos prisioneros durante la Reconquista, como los indios provenientes   del Nuevo Mundo, algo que era habitual en esa época. Al enterarse que Colon lo estaba haciendo exclamó: “que quién era Don Cristóbal Colón, para hacer esclavos a quienes eran sus vasallos, ellos también tenían alma y derechos”. Y designó a una persona de confianza, Pedro de Torres, para que fuese recogiendo uno a uno, a todos los indios vendidos, pagando por ellos el precio justo, y como “hombres libres” en Sevilla, los embarcó en Carabelas para devolverles a su tierra de origen.

El Papa Juan Pablo II ha dicho: Gracias España, porque la parcela más numerosa de la Iglesia de hoy, cuando se dirige a Dios lo hace en Español”.

-Fue la precursora de los derechos humanos, de los que tanto hoy se habla, pues defendió a los indios y de ellos se acordó en su Testamento y Codicilo, cosa que no ha hecho en la historia ningún pueblo en sus colonizaciones, sino que hasta han llegado a exterminar a los aborígenes, y a los poquísimos supervivientes los han metido en reservas para enseñarlos a los turistas como “bichos raros” y nadie dice nada.

Isabel la Católica se adelanta en un cuarto de siglo a la Formulación del “Derecho de gentes”; en tres siglos a la proclamación de los “Derechos del Hombre” y  en casi cinco siglos a las proclamas de la ONU en los “Derechos Humanos”.

En su Testamento y Codicilo, firmado en Medina del Campo el 23 de noviembre de 1504 tres días antes de su fallecimiento, se ve su amor a la Iglesia y su fe católica.

En la primera parte del testamento llama la atención su profesión personal de fe y su ofrecimiento a morir por ella y en la última parte tiene un párrafo dirigido a los vecinos y moradores de las Indias y Tierra firme para que sean instruidos en la fe católica y en las buenas costumbres, no reciban agravios y sean justamente tratados. Aquí se ve como tenía siempre presente a todas las personas para que no se cometieran injusticias.

Don Luis Suárez Fernández afirma, en la revista “España Real”, que en el Testamento de la Reina,  se recogen tres de sus pensamientos: “Primero, que su mayor fortuna fue contar con su marido, Fernando, al que califica de el mejor rey de España. Segundo, que deben ser reparadas las deudas, vendiendo para ello todos sus bienes. Y tercero, que los moradores de las islas y tierras recién descubiertas, como seres humanos que son, deben ser conservados en los derechos naturales de vida, libertad y propiedad”.

Isabel la Católica fue destinada a ser la fundadora de España, de su Unidad y la Madre de las Américas por la gracia de Dios, por más que muchos se empeñen en lo contrario por medio de falsedades. El descubrimiento, colonización y cristianización del Nueva Mundo, es obra de Isabel la Católica y representa el auténtico comienzo de una nueva era: “La Edad Moderna”  

Anécdota curiosa es la del libro de Govert Westerveld, historiador holandés, en el que apunta la tesis de que la figura de la reina en el juego del ajedrez fue Isabel la Católica. Y se basa en las tesis del investigador español Doctor Ricardo Calvo, el cual desde los años ochenta defiende a España como el país originario del ajedrez moderno basándose en antiguos manuscritos del siglo XV. La pieza de la dama tenía, en el origen del ajedrez, una fuerza limitada, un alcance de solo tres casillas. La gran personalidad política de Isabel la Católica movió, según Westerveld a esos caballeros a propiciar cambios en el juego que reflejaran simbólicamente la emergente fuerza de la mujer en la sociedad de aquella época. Partimos de la base que el juego de ajedrez refleja la situación real de una época.      

En cuanto a la beatificación de Isabel la Católica:

Es lógico que por parte de algunos no se quiera dicha beatificación, pues como decía el Padre Ángel García Fuente de la Ojeda en su obra “Isabel la Católica, sierva de Dios”: El sincretismo religioso actual y el sospechoso ecumenismo postconciliar se oponen con todas sus fuerzas a la exaltación de Isabel la Católica porque ella es símbolo de la unidad y catolicidad de España. Y a los símbolos o se les combate o se les ensalza. Nunca se los desprecia. Esta aberración sólo es posible en la España actual, que ha renegado de todos los valores religiosos y morales que dieron sentido a su vida y a su historia.”.

El año 1992 hubiera sido una fecha ideal para la beatificación, pero según el relator general de las causas de los Santos, el dominico Ambrosio Eszer,  sobre la causa de beatificación de Isabel la Católica “La oposición está movida por grandes fuerzas árabes y judías que han sido impulsadas por los movimientos sionistas y masónicos.

Incluso se llegó a amenazar a la Santa Sede con romper el diálogo y las buenas relaciones entabladas entre las tres religiones monoteístas del “ecumenismo” postconciliar”.

Desde luego, cuánto odio, venganza y ruindad por parte de esas personas hacia la figura de la Reina Católica. En el Vaticano muchos admiten a “sotto voce” que Isabel es una candidata a Santa tan incomoda como Pío XII.

Una destacada personalidad centroeuropea, cuyo nombre no viene al caso, me comentó que siendo él un niño, le preguntó a su abuela que quién había sido la mujer más importante del mundo después de la Virgen María. Su abuela le respondió sin dudar que la Reina Isabel La Católica de España, que había dado al Cristianismo más almas que todos los Papas juntos.

Espero que se haga justicia de una vez a una Reina que debía haber sido reconocida oficialmente Santa desde hace mucho tiempo.

Es de justicia y se lo debemos como cristianos y herederos de sus valores morales y de fe.

El Padre Ángel Garralda dijo: “Es una apostasía cobarde de quienes se avergüenzan de sus mártires poniéndoles la losa del silencio por razones de oportunidad política, La Iglesia del silencio, por razones de oportunidad política, no puede ser la verdadera Iglesia de Cristo.

Y por último recordar las palabras del gran historiador Ricardo De La Cierva: Nadie nos puede prohibir los mártires. Quien, entre nosotros, y desde su misma fe, reniega de ellos los somete a un segundo martirio y comete un crimen abyecto de cobardía moral… negar nuestros mártires es un anacronismo; prohibirlos puede ser mala conciencia. (…) Isabel La Católica merece, tanto como su predecesor San Fernando III, la canonización de santidad”.

Pongamos todos nuestro granito de arena para que Isabel suba por fin a los altares… Porque, más vale tarde que nunca. Muchas gracias.

                        Mª  del PILAR AMPARO PÉREZ GARCÍA (PITUCA)

Cuartel de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios. Madrid.16-Marzo-2005

 


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