
20-N: Siempre en nuestra memoria: Franco
Por Rafael Sanz. 20/11/2006.
Después de décadas de poder personal, Franco estaba aburrido, cansado y deprimido. Comentaba en privado lo que le gustaría retirarse de monje cartujo(la orden monástica más estricta), “para no ver a nadie, ocupar todo mi tiempo en rezar a Dios y dedicarme a un trabajo manual para olvidarme de todo”. Hacía años que su presidente del gobierno, dirigía los consejos de ministros, mientras él presidía ausente las sesiones. “Franco es un viejo y aquí no hay más cojones que los míos”, decía su propio presidente del gobierno, el despótico Arias Navarro. El ministro Girón, creador de la Seguridad Social, haría escuchar a Franco la grabación de dicha frase.
Tras la guerra interna de todos contra todos, se
escondía un vacío de poder.
Pocos creían en el sucesor . Ni siquiera en su
familia ; la mujer de su tío el infante don Jaime aún afirma: “Juanito
siempre fue el tonto de la familia” . Arias Navarro se lamentaba : “Cuando
hablo con un niño no puedo estar más de 10 minutos ; luego me aburro y no sé
de qué hablar; eso me pasa con Juan Carlos”. Juan Carlos
comentaba a su vez de Arias: ” Es terco como una mula ”.
El vacío de poder empezó con el asesinato del
presidente Carrero Blanco. Carrero era odiado por muchos: había apartado del
poder a falangistas, ultras y católicos integristas. Tenía su propio guión :
había promocionado a un joven en quien confiaba, para su elección como
Procurador para la novena legislatura de las Cortes franquistas: Adolfo Suárez.
La mano derecha de Carrero era Fernández Miranda, que asesoraría al rey, como
presidente de las Cortes, para que nombrase a Suárez e impulsase la Ley de
Reforma Política. Carrero también apostaba por el reformista Manuel Fraga y su
equipo. Ya en 1972 Carrero había hecho contactar a los servicios secretos con
un joven abogado socialista, Felipe González, pues Franco había dicho que tras
su muerte quería “un turno de partidos: uno socialdemócrata y otro de centro
democrático”. Tras el asesinato de Carrero, todos sus protegidos se verían relegados y sustituidos por ultras,
para reaparecer tras la subida al trono de Juan Carlos como impulsores reales de
la Constitución.
El propio líder de la única oposición real a la
dictadura, el comunista Santiago Carrillo, comenta años después: “No estoy
convencido de que el asesinato de Carrero cambiase la historia de este país”.
La reina Sofía, sí lo cree:”Si Carrero hubiese sucedido a Franco, el rey no
hubiese sucedido a Carrero”. “Sin aquello (el asesinato) no estaríamos aquí”.
El régimen dejó hacer a ETA : Urano devorando a sus
propios hijos. Años después, en 1981, el comandante Cortina, empleado de los
servicios secretos, amigo personal y compañero de promoción de Juan Carlos,
estaba acusado por su presunta participación en el golpe de estado del 23-F. A
la pregunta del fiscal sobre qué hacía un coche de los servicios secretos a
las puertas del Congreso cuando entran los golpistas, Cortina responde: “No
tiene nada de particular: también había un coche (de los servicios ) cuando
mataron a Carrero”. Cortina salió absuelto del juicio. Cortina era en 1973
fundador y jefe de los servicios de información del Alto Estado Mayor a cuyo
frente se encotraban dos generales antifranquistas: los tenientes generales Díez-Alegría
y Gutiérrez Mellado. El biógrafo del rey, su amigo Villalonga, afirma que es
raro que Juan Carlos no estuviese al tanto de la conjura. Sin Carrero, España
se libraba de una futura democracia a la turca, tutelada por los militares. Pero
a la vez, la ausencia de Carrero suponía la vuelta de los ultras y la ofensiva
contra el rey, que perdía con Carrero su principal valedor y podía ser
sustituido por su primo Alfonso, casado con una nieta de Franco. El ultra marqués
de Villaverde, suegro de Alfonso, yerno de Franco y enemigo de Juan Carlos,
afirmó tras el atentado contra Carrero:”De momento tenemos 5 años de
Arias”. Si Franco hubiese vivido 2 años más, es posible que Arias hubiese
cambiado a Juan Carlos por su primo Alfonso. Sólo con hacer públicos los
contactos que Juan Carlos mantenía con la oposición, le hubiese sido fácil
acusar a éste de traidor.
¿Fue Juan Carlos el artífice de la transición? En
algo coinciden Franco y la izquierda: fue el propio pueblo español. En 1972 le
dice Franco al enviado del presidente americano Nixon: “Tras mi muerte vendrá
lo que ustedes, los ingleses y los franceses quieren: la democracia, la
pornografía y la droga. Se llegará muy lejos en esas locuras. Pero no pasará
nada, porque dejo algo que no existía cuando me hice cargo del gobierno: la
clase media. Confíen en el buen sentido del pueblo español: no volverá a
haber una guerra civil”.
Muerto Franco, el rey da en 1976 un discurso ante el
Congreso americano. El Secretario de Estado americano, el bien informado Henry
Kissinger, al escuchar el discurso en el que Juan Carlos presenta el guión de
lo que va a ser el nuevo régimen democrático, comenta : “Franco ha
cumplido”.
Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com