
20-N: Siempre en nuestra memoria: Franco
Por Miguel Ángel. 20/11/2006.
“Un
emperador debe morir de pie”. Como haciéndose eco de esta frase del
emperador romano Vespasiano, el Caudillo estuvo al frente del Estado Español
hasta los últimos momentos de su existencia.
Había
recibido la Santa Misión de regir los destinos de la Patria aquél 1º de
octubre de 1936. Casi cuarenta años después, aun estaba cumpliendo esa misión
encomendada hacía tantos años . Debemos ver en esta entrega generosa de su
vida a España, el máximo exponente de amor patrio, el del soldado que jamás
abandona a su Patria, el máximo exponente del sentido del deber, el del
gobernante que no cesa en su misión, aunque los años, como a todos los
hombres, no le pasaron en balde. Y así, fue envejeciendo siempre cumpliendo con
el deber. Sufrió el paso de los años y dolorosas enfermedades, que lo tuvieron
apartado de su labor algún tiempo, pero recuperado nuevamente, se volvía a
entregar a su Misión.
Suele
decirse que ostentar el poder corrompe, no fue este su caso, siempre alerta,
nuestro invicto Caudillo entregó su vida entera a España, su verdadera pasión.
Aunque
se ha intentado desprestigiar la imagen del Caudillo como un usurero, quienes lo
hacen, y no conviene citar nombres, puesto que todos sabemos quienes son, saben
que mienten. Mienten como han mentido siempre, y eso es lo único que han sabido
hacer bien los enemigos del Generalísimo, mentir.
En
el lado opuesto a esta mentira, tenemos al Caudillo, quien fue “la espada más
limpia de Europa”, defensor hasta el final de sus días de la Verdad,
encarnada en Cristo y su Iglesia, pues quiso vivir, y morir como católico.
Aun
así hubo de soportar la condena de su labor por todos aquellos que fueron los
enemigos de España, una condena que al final de sus días, se fue
recrudeciendo y posiblemente fue la que acabó con su vida, aquel fatídico 20
de noviembre de 1975.
Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com