
Marbella: cortina de humo.
Luis
Carlos. 04/04/2006.
La
corrupción derivada de la promoción y la construcción está a la orden del día,
no sólo en Marbella sino en miles de municipios a lo largo y ancho del
territorio nacional.
La
universalidad de la política hace que sean muchos, muchísimos los fracasados
sociales que ocupan asientos en consistorios de pequeños, medianos y grandes
municipios. La incapacidad de estas personas para desarrollar su actividad en el
sector privado hace que accedan al público utilizando los Partidos Políticos
como plataforma de despegue, pero la política es efímera y las tentaciones de
hacer una buena hucha que permita afrontar el dorado desempleo de la derrota
electoral o el empujón en las
María
Teresa Fernández de la Vega afirma que lucharán contra la corrupción y
promulgarán leyes que atajen todos los abusos que la especulación del suelo
está generando. Ella, que participó de forma activa en los gobiernos de Felipe
González, siempre dedicados al saqueo de las arcas públicas en sus más
variopintas variantes, viene ahora a dar clases de ética política. Una miembro
destacado del PSOE se atreve a hablar de ética mientras decenas de concejales
de su partido (recordemos que una de las principales procesadas en Marbella era
concejal por las listas del PSOE), están sumergidos en todo tipo de tramas
urbanísticas. Desde el albañil concejal de un pequeño pueblo y que aprovecha
su profesión para realizar todas las obras del municipio sin pedir más
presupuestos, hasta el concejal de ciudad-dormitorio, que recibe cantidades de
dinero por presionar para la recalificación de un solar, todos están envueltos
en una corrupción política de mayor o menor dimensión pero que al final,
acaba afectando a los bolsillos de todos pero viene De La Vega, en cuyo partido
militaban o militan buena parte de los corruptos y nos pretende dar una lección
de ética. Dudo que todo esto sea porque vivió algún fenómeno sobrenatural en
su reciente visita a Roma y ha recapacitado y regresado a la Fe de su infancia.
Mientras
se trataba de distraer a la opinión pública con los acontecimientos de
Marbella, en el Congreso de los Diputados se votaba el Estatuto de Cataluña,
pistoletazo de salida para la desintegración de España como Nación. El
Congreso ponía la puntilla mientras el gobierno ordenaba a la policía
intervenir en Marbella mediante una operación que llevaría preparada varios
meses (sino años). Es la forma evidente de distraer las miradas, de centrar el
foco sobre algo más mundano, más banal y más a la orden del día, la corrupción
urbanística en los municipios.
España
deja de ser España mientras el rey calla y Zapatero nos da toros para que la
masa se distraiga.
Artículo extraído de la página: www.generalisimofranco.com