
España al revés.
Juan
Luis Martínez. 17/04/2006.
Desde que ostenta el poder, el gobierno de Zapatero vive una luna de miel con los separatistas vascos y catalanes, los musulmanes (ya me sé el porqué) y el mundo gay (la explicación afectuosa hacia éstos, la desconozco), sin embargo, sentirse español está muy mal visto, casi perseguido.
Si
ponemos el Corán en manos de personas integristas, acríticas y de bajo nivel
cultural, tendremos en cuestión de poco tiempo un terrorista islamista
dispuesto a poner bombas para recuperar España al Islam, retransmitir por
alguna televisión árabe degollamientos de "infieles" o gente
dispuesta a aconsejar cómo pegar a las mujeres sin dejar huellas contundentes.
Los
versículos suaves del Islam dejarán paso a los más fuertes, del respeto hacia
los no musulmanes hasta el ataque, basándose en dicho libro que ellos
consideran sagrado. Si unimos a eso el descontrol de la emigración, que está
llegando a unas proporciones dantescas, con entradas masivas por tierra, mar y
aire (las pateras es lo que más suena pero por donde menos entran), vemos a un
país, España, donde entra como y por donde quieren. Así el terrorismo
islamista está aquí asentado. Éste descontrol fronterizo y de flujo
inmigratorio es inasumible.
Los
separatistas y el "idilio" con los radicales batasunos, incluido
Otegui se explica en que Zapatero no cree en la unidad indivisible de España, y
piensa ser el adalid del final del terrorismo. Ojalá me equivocara, pero ETA no
ha hecho el menor gesto para pensar que ésto sea así.
Lo
más de lo más actual es proponer como un paraíso político a la Segunda República,
callando la persecución política a que fue sometida la media España que la
rechazó: confiscación de bienes, quema de conventos e iglesias, matanza de clérigos,
odio irracional anticatólico... hasta el asesinato político de Calvo Sotelo en
julio de 1936, que trajo consigo la sublevación militar de media nación contra
la otra media y el principio de la Guerra Civil.
En
cuanto a las cuantiosas subvenciones y propagandas al mundo gay, están bien
para los medios "progresistas", siempre que no sea de derechas esa
persona. Así se comprende, después de muchos años muerta, la campaña de
acosos y derribo hacia la memoria de Encarna Sánchez, la locutora de la COPE de
la que se habla continuamente sobre su presunta tendencia sexual. Linchamiento
después de morir, sin pruebas palpables y ante la callada del movimiento gay y
lésbico.
Alfonso
Guerra dijo en tiempos del felipismo que a España no la conocería ni la
madre que la parió. Ni él la conoce, pues votó a favor del "Estatut",
junto a toda la plana socialista, asintiendo que Cataluña es una "nación".
Todo, muy políticamente correcto.
Artículo extraído de la página: www.generalisimofranco.com