
La Iglesia y la política.
Jaime
López-Dóriga. 19/04/2006.
Declaraciones
como las de Alec Reid -y la propaganda que se les da- y las de otros muchos
sacerdotes y Obispos, en especial en España, hacen que me escandalice ante la
situación de la Iglesia hoy día. Soy católico practicante, pero me asombro día
a día al ver la deriva que desde el Segundo Concilio Vaticano está tomando
esta Santa Institución. Los teóricos de la liberación, sacerdotes como el
antes nombrado -que no conforme con su independentismo antibritánico, quiere
ahora seguir desguazando otros países-, párrocos anónimos que en
revolucionarias regiones Españolas no celebran apenas Misa en Español y que
tienen un carácter claramente nacionalista (he llegado a oír en una Misa en
Español en Barcelona pedir «por la total libertad de nuestra patria» en el día
de Cataluña) e incluso religiosos que se niegan a oficiar un funeral por
asesinados por el terrorismo marxista vasco.
Quiero
entender que Su Santidad no permitiría toda esta serie de irregularidades de
estar bien informado de lo que España acontece, pero me da qué pensar que
Papas como Juan Pablo II, que han tenido a colaboradores Españoles tan cerca de
ellos, no hayan tomado medidas contra estas irregularidades que se vienen
produciendo desde que el Santo Padre nombra a los Obispos en Nuestro País y que
se agranda, a escala mundial en todo el organigrama eclesiástico.
La
Iglesia me decepciona día a día, y como a mi a muchos de sus fieles que cada día
la sienten más distante, sin que Ésta consiga ganar adeptos del otro lado. La
ETA no va a convertirse nunca, como querría el fantoche de Reid, ni el Estado
Catalán lo van a proclamar siquiera democristianos proeutanasia de pacotilla
como los de CyU; así que cada uno en su casa, y Dios, no sus enviados, en la de
todos.
Querría
desde aquí pedir a toda la Iglesia, desde el Papa hasta el último párroco de
España, que no sólo oren, sino que actúen sin complejos -como muy bien hacen
en otros temas controvertidos- para frenar la ola de independentismo y
amoralidad que nos asola, porque España nos la rompen, y gran parte de la
Iglesia "de a pié", seguramente sin la intención de sus altas
Jerarquías, contribuye a este resquebrajamiento sin que la otra parte, que es
la que debería prevalecer, haga nada para remediarlo.
Artículo extraído de la página: www.generalisimofranco.com