
Jakim
Boar. 10/05/2006
Uno
de los mayores fraudes históricos que se han cometido contra una nación, ha
sido la leyenda negra inventada sobre los conquistadores, colonizadores y
misioneros españoles que fueron a las tierras de América. La leyenda atribuye
a los españoles que llegaron a este continente el sometimiento, esclavitud,
humillación e incluso el genocidio de la población indígena. Tristemente,
para vergüenza de todos, hay historiadores de nuestra propia España que
admiten y fomentan esta leyenda, con intereses bastante destructivos y diríamos
marxistas. Falsas son todas estas atribuciones y en las siguientes líneas
intentaré demostrarlo.
Los
españoles cuando llegaron a las tierras de América encontraron dos
“civilizaciones” sanguinarias, dominantes y exterminadoras: la de los Incas
y Aztecas. Ambas civilizaciones realizaban sacrificios humanos, siendo los
Aztecas líderes en el exterminio, practicando hasta 80.000 sacrificios de seres
humanos en un mismo día. De los Aztecas podemos narrar uno de sus más comunes
rituales: «Cuatro sacerdotes aferraban a la víctima y la arrojaban sobre la
piedra de sacrificios. El Gran Sacerdote le clavaba entonces el cuchillo debajo
del pezón izquierdo, le abría la caja torácica y después hurgaba con las
manos hasta que conseguía arrancarle el corazón aún palpitante para
depositarlo en una copa y ofrecérselo a los dioses. Después, los cuerpos eran
lanzados por las escaleras de la pirámide. Al pie, los esperaban otros
sacerdotes para practicar en cada cuerpo una incisión desde la nuca a los
talones y arrancarles la piel en una sola pieza. El cuerpo despellejado era
cargado por un guerrero que se lo llevaba a su casa y lo partía en trozos, que
después ofrecía a sus amigos, o bien éstos eran invitados a la casa para
celebrarlo con la carne de la víctima. Una vez curtidas, las pieles servían de
vestimentas a la casta de los sacerdotes.». Con esto comprobamos que los indígenas
de América no vivían precisamente en el paraíso.
La
nación española invadida por los musulmanes durante más de siete siglos era,
sin duda, la que más experiencia tenía en el siglo XV sobre humillación y
maltrato del invasor sobre su población. Los árabes quemaron nuestras
iglesias, saquearon los poblados, asesinaron brutalmente, esclavizaron y
sangraron a tributos a todos nuestros habitantes. Y una nación que recién se
liberaba de aquella opresión sabía las nefastas consecuencias que tenía
realizar ese maltrato hacia una población conquistada.
Añadida
a la experiencia que tenía España sobre la opresión, tenía una característica
aún más poderosa por la que no iba a esclavizar a los indígenas de las
Indias, el cristianismo. Como nación católica, los reyes españoles debían
defender los valores cristianos, y en estos, la esclavitud era algo impensable.
Muy al contrario de la religión musulmana que permite la esclavitud y la
fomenta. Isabel la Católica, una reina que está en proceso de beatificación,
era cristiana hasta lo más profundo de su alma y desde el descubrimiento de las
Indias tuvo bien claro que los indígenas allí encontrados eran hijos de Dios y
tenían que ser evangelizados y tratados como auténticos seres humanos, y así
lo dejó expresado en su testamento.
Como
prueba fehaciente de esto tenemos las Leyes de Indias, firmadas a puño y letra
por reyes de España como Carlos I o Felipe II. Estas leyes pueden ser
consultadas en el archivo de Indias de España o en la gobernación de países
como Perú. Aquí transcribo una pequeña muestra de algunos títulos de los que
forman estas leyes:
“Que
los Indios sean libres y no sujetos a servidumbre”
“Que
sean castigados con rigor los Encomenderos que vendieron sus Indios”
“Que
los delitos contra Indios sean castigados con mayor rigor que contra españoles”
“Que
los Encomenderos juren que tratarán bien a los indios”
“Que
los Indios del Brasil, o demarcación de Portugal, sean libres en las Indias”
“Que
se procure castigar a los que de la Villa de San Pablo del Brasil (territorio
portugués) van a cautivar Indios del Paraguay (territorio español)”
“Que
se guarde lo contenido en cláusula del testamento de la Reina Católica sobre
la enseñanza y buen tratamiento de los Indios”
“Que
los Virreyes y Audiencias se informen si son maltratados los Indios y castiguen
a los culpados”
“Que
los Indios sean favorecidos y amparados por las justicias Eclesiásticas y
Seculares”
“Que
los Indios en Filipinas no sean llevados por fuerza de unas Islas a otras”
“Que entre Indios y Españoles haya comercio libre a contento de las partes”
“Que
los Virreyes de Nueva España honren y favorezcan a los Indios de Tlaxcala y a
su ciudad y República”
“Que
no se traigan Indios a buscar sepulturas, ni hacer hoyos para sacar tesoros”
“Que
los Indios no sean obligados a hacer barreras ni limpiar las calles, sin paga”
“Que
ningún español ande en hamaca, ni andas sin notoria enfermedad”
Las
Leyes de Indias rigieron las tierras españolas del continente americano, y por
tanto como demuestran estos títulos, los indígenas fueron bien tratados y jamás
esclavizados. Ya que, los traficantes de esclavos, estaban fuera de la ley y
eran castigados con mayor rigor por ese delito que por cualquier otro cometido.
Cierto
es, que con la llegada de los españoles muchos indios murieron de enfermedades,
y la población indígena se vio reducida en un alto índice. Pero esto fue
debido al contagio de epidemias y cepas que los españoles portaban desde sus
tierras originarias. En el siglo XVI los avances científico-médicos no eran
los suficientes para conocer esta situación, y la mezcla de civilizaciones
propagó algunas enfermedades que no existían ni en uno ni en otro continente.
Por tanto, la atribución de la bajada del índice poblacional de los indios a
un supuesto genocidio español contra los indígenas es completamente falsa.
Sin embargo, si esclavizaron, maltrataron y asesinaron a los indios de América los reinos de Portugal, Inglaterra, Francia, Holanda y otros más. En dichos reinos la esclavitud estaba permitida y la practicaron abiertamente. Esto explica, que a día de hoy en Brasil, Inglaterra y en una gran parte de Norteamérica hay un altísimo índice de población de raza negra. Estos habitantes negros que conviven en estos lugares, no son otros que los descendientes de esclavos africanos que transportaron portugueses o ingleses en sus barcos hacia las tierras de las que eran dueños.
También
podemos observar que la población indígena de raza amerindia, abunda en
lugares como Perú, México, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Chile, etc., todos
estos fueron territorios de dominio español. Mientras que en países como
Brasil y muchos estados de Norteamérica la raza amerindia no existe. Esto
demuestra que portugueses e ingleses exterminaron cruelmente las poblaciones de
raza autóctona americana de sus territorios. Para estos indígenas su única
salvación fue la de huir a los territorios españoles donde sus vidas serían
respetadas y no les convertirían en esclavos.
Es
curioso, que los países anglosajones como Inglaterra o Norteamérica que
esclavizaron y exterminaron a los indígenas de diversos continentes, sean unos
de los mayores propagandistas de la leyenda negra hispánica. No tienen que
darnos lecciones sobre libertad los ingleses o norteamericanos que ellos han
mantenido la esclavitud de negros hasta hace apenas un siglo, mientras España
prohibió la esclavitud de cualquier raza desde que existe como nación.
Una
muestra de la papanatería propagandística internacional tuvo lugar en la
ceremonia de los Oscars de 1987 donde una de las mayores obras maestras del
cine, la película “La misión”, era premiada con un minúsculo Oscar a la
mejor fotografía. Dicha película fue bochornosamente tratada por la crítica
ya que en ella se narraba como los indios de las misiones de San Carlos y San
Miguel, todos ellos libres y felices con la forma de vivir española, se negaban
a abandonar sus tierras para entregárselas a los portugueses. En “La Misión”
quedaba reflejado con rigor histórico que España tenía prohibida la
esclavitud y que los misioneros que ayudaban y enseñaban a los indígenas eran
jesuitas españoles. Esta versión fidedigna de la historia indignó a los críticos
de Hollywood que querían fomentar la leyenda de que España era la que había
exterminado a los Indios, y con ello este largometraje fue injustamente tratado
de tener “poco rigor histórico”.
Los
acontecimientos que narra esta película son reales, la entrega en 1750 de
diversos territorios americanos por parte de Fernando VI, Rey de España, al
Reino de Portugal, en el tratado de Madrid, creó el malestar de la población
indígena de los alrededores del Brasil. Estos se levantaron en armas contra el
ejército portugués reivindicando la devolución de estas tierras a la nación
española. No fue este el único momento en el que los indios estuvieron de
parte de los españoles. En diversas guerras de España contra Portugal miles de
indios se alistaron voluntarios al ejército español para luchar contra los
portugueses. Esto demuestra claramente el profundo odio que tenían los indios a
los portugueses, por sus prácticas de esclavitud y asesinato contra los indígenas,
frente al aprecio que tenían a los gobernantes, pobladores y misioneros españoles.
En conclusión, los españoles no tenemos que avergonzarnos de lo que hicieron nuestros antepasados en las tierras de América. La labor española en aquel continente fue prodigiosa. Las primeras universidades para indios las crearon los españoles en Perú y en Méjico y todavía hoy siguen en pie. Los españoles transmitimos toda la cultura que estaba a nuestro alcance y les hicimos una auténtica civilización. La misión evangelizadora de España en América ha sido la más grande de la Historia, y prácticamente la mitad de los católicos que existen hoy en el mundo es gracias a ella. Cuando uno pasea por las tierras de Perú, Méjico y otros lugares se queda sorprendido del amor que tuvimos los españoles a aquellas tierras, ya que están repletas de catedrales, oleos, cerámicas y de majestuosos edificios hispánicos. Obras de arte que fueron llevadas en barcos desde España hacia América para honrar al máximo aquellos parajes y a sus habitantes. Por ello, los españoles no debemos tener ningún complejo y defender con gran ímpetu y orgullo la Hispanidad que transmitimos a todos estos países americanos, hoy nuestros hermanos hispanos.
Artículo extraído de la página: www.generalisimofranco.com