
José
Gabriel. 23/05/2006.
Hartos de
encontrar huesos de cabra, la gentuza revisionista ha dirigido sus
"tiros" hacia un objetivo más seguro: los cementerios. Tendría su mérito
no encontrar restos humanos en tan localizado lugar. En Valencia, en medio de un
despropósito proporcional al que vivimos en lo que queda de España, nos hemos
encontrado sin comerlo ni beberlo con un nuevo dislate. Lo han protagonizado
estos sujetos de la supuesta memoria histórica, que carecen de juicio, vergüenza
y el más mínimo sentido de la realidad histórica.
El problema
se ve incrementado por la actitud de nuestra Alcaldesa, esta mujer tan poco
femenina que sufrimos en la capital del
Turia. Unas obras en el cementerio, han puesto al descubierto unos restos
humanos; restos de los que no se saben con certeza su filiación política ni
las causas de su muerte, ya que son de una fosa común. Pero la asexuada
mandataria, ha aparecido con la vena hinchada, henchida de preocupación ante el
desaguisado que ella misma ha provocado. No resulta muy agradable para la vista
la aparición de huesos, calaveras y demás restos óseos desperdigados sin ningún
respeto por las canteras.
Los estúpidos
rojillos, llevaba días tratando de apropiarse de los difuntos; mientras nuestra
viril alcaldesa, aceleraba las obras y trasladaba con nocturnidad los restos
mortales a una cantera de Sagunto, perdón Sagunt, no sea que me riñan las
autoridades del Partido Popular.
Entre los
restos aparecidos se han encontrado crucifijos, lo que hace que dude un poco más
de la filiación política de los aparecidos involuntarios. Conviene recordar
que con las que hemos tenido en
esta Patria nuestra, no puede estar claro de entrada, si los restos encontrados
lo son de las Guerras de Sucesión,
Independencia o Carlistas.
Nos
encontramos por todo ante un doble disparate: Por un lado la canalla roja que
trata de apropiarse sin ningún respeto, de todo resto humano aparecido; por
otro, la chulería habitual unida a la falta de sensibilidad, también habitual,
que demuestra la derecha cacique y pesetera que tan bien representa la susodicha
y peculiar Alcaldesa.
La barbarie
roja ha elegido para esta nueva muestra de odio a Valencia, tierra en la que la
República prohibió la Misa, la Navidad y la Semana Santa; tierra en la que los
sacerdotes se tuvieron que esconder durante años para no sufrir las iras de los
"defensores de la libertad”; tierra en las que las monjas fueron
violadas, torturadas y asesinadas, víctimas de atrocidades que el estilo
literario prohíbe describir; tierra en la que la mismísima Patrona, La Virgen
de los Desamparados, sufrió la ira Deicida de los hijos de Satanás. En esta
tierra española, que lo sigue siendo a pesar de la política nacionalista del
PP, la hez marxista ha clavado sus dentelladas.
La
advenediza alcaldesa mira ahora para otro lado y pretende investigar lo que ella
misma ha propiciado.
Los muertos
se merecen un descanso y respeto, aunque sólo sea porque están
eso: muertos. Conviene por ello no recordar en algunos casos por qué
murieron, no sea que pierdan el descanso y el respeto.
Pero la
izquierda, que por suerte para ella no tiene memoria, parece haber lanzado un órdago
a la historia. Para ello moviliza todos sus medios, incluso, vuelve a encontrar
viejos aliados como la ETA para que
la acompañen en su suicida intentona. Mientras el perjuro, participa
en tan descabellado despropósito y guarda silencio mientras las calles
de España se llenan de banderas republicanas; incluso, participa en orgías
separatistas como la soportada celebración del título europeo del Barcelona.
Por
desgracia para España ellos siguen avanzando y nosotros tanteando.
Artículo extraído de la página: www.generalisimofranco.com