
Juan
Luis Martínez. 23/05/2006.
Es
preocupante la campaña anticatólica que parte del gobierno de la Nación e
incluso por parte de multinacionales mediáticas, editoriales y cinematográficas
contra las creencias cristianas, cuando Las judía y musulmana se respeta
escrupulosamente. Los últimos casos famosos son la versión cinematográfica
del libro El Código Da Vinci,
Quieren
acallar la autorizada voz de ésta bimilenaria institución y amenazan
continuamente con abolir la asignación tributaria y las clases de religión católica,
mientras se financia sin problemas a otras religiones y colectivos sin arraigo
social.
Como
católico practicante, me hiere que se "despelleje viva" a la Iglesia
cuando se declara contraria, según los preceptos emanados del Evangelio, a
bodas y adopciones por parte de homosexuales, la experimentación con células
humanas embrionarias, discriminar las clases optativas y evaluables de religión
católica en los colegios, etc.
Se
pretende imponer un sistema totalitario con capa democrática para crear en la
sociedad el pensamiento único políticamente correcto, es decir, el
aborregamiento de las masa, "pan y circo", como se suele decir. Vivir
para ver y escuchar, qué forma de mentir con tal de despreciar a la Iglesia que
fundó Cristo.
Sin la desamortización de Mendizábal en 1832, donde se confiscaron los bienes de la iglesia y pasó al Estado, o durante la persecución de la segunda república y la Guerra Civil de 1936, donde se mataron a religiosos y se quemaron colegios, conventos e iglesias (jamás nadie ha pedido perdón a ésta institución por el enorme daño causado), la Iglesia Católica no necesitaría de financiación parcial para su subsistencia.
Ante
aquellos desmanes históricos y sobre todo por el bien social (misiones,
leproserías, escuelas, hospitales...) y espiritual, es de justicia la ayuda en
su financiación, como hace el gobierno con sindicatos, partidos políticos y
ONG´S.
Artículo extraído de la página: www.generalisimofranco.com