Por
Luis Carlos. 08/08/2006.
Hace
unos días el "carnicero cubano" fue sometido a una intervención quirúrgica
debido a una hemorragia en el intestino. Sus seguidores tratan de minimizar la
gravedad del viejo comunista y la oposición anuncia una gravedad que ellos bien
querrían le condujese pronto al sepulcro.
Durante
casi 50 años Fidel Castro ha conducido a su pueblo a la miseria y el
aislamiento internacional. Cientos de miles de cubanos se vieron obligados a
abandonar el país a principios de los 60, incluidos destacados miembros de la
familia del dictador.
Profesionales,
empresarios, intelectuales, profesores, científicos y, en suma, la élite
cultural y económica del país abandonó la isla, instalándose en Miami bajo
la protección de los EE.UU. y creando allí una próspera colonia que ha
contribuido a convertir al Estado Norteamericano en uno de los más ricos del país.
Mientras
para los emigrados se abría un camino de esperanza, los cubanos que permanecían
en la Isla lo hacían en condiciones de miseria absoluta y falta de libertad.
Muchas
jóvenes cubanas se ven obligadas a prostituirse para poder sobrevivir. Las
infraestructuras públicas e industriales son tercermundistas y se carece de víveres
y medicamentos.
La progresía española, admiradora de terroristas como "Ché" Guevara, mira hacia Cuba desesperada. El mito se debilita y morirá tarde o temprano. Los cubanos tendrán un largo camino que recorrer, un camino que otro país hermano, Chile, no tuvo que hacer tras la retirada de Pinochet.
Todavía
existen distintos raseros a la hora de catalogar dictaduras. La de Fidel Castro
es vista con simpatía, pese a los miles de muertos, al estrangulamiento económico
y a los dos millones de exiliados. Zapatero pide seriedad y desea una pronta
recuperación para su amigo, para su maestro, para aquél que en su día fue su
mito, le desea todo aquello que no habría deseado ni deseará a Augusto
Pinochet, al general que derrocó al marxismo en Chile y convirtió a su país
en la primera potencia económica del cono sur americano, al político que supo
retirarse dejando paso a la democracia, algo en lo que nunca habría pensado
Fidel Castro, el miserable, el asesino, el rico de Forbes, el máximo hipócrita
de América al que, lamentablemente, le han salido imitadores en Venezuela y
Bolivia y es que lo malo, siempre se contagia.
Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com