Por
Miguel Ángel. 04/09/2006.
Hace
ya bastantes años, unos treinta más o menos, que la clase política de
entonces pretendía contentar a las izquierdas derrotadas en la guerra del 36:
UN ERROR.
Los
políticos de la transición, querían que la izquierda participase en la política
nacional, al igual que sucedía en otros países de Europa. Pero la izquierda
española era y sigue siendo un grupo de perdedores resentidos, un grupo
de fuerzas antisistema, que solo piensan en destruir el orden establecido
sin ofrecer alternativas viables para todos.
Este
fue el error de Suárez y otros: intentar contentar a quien nunca se va a
contentar. A las vistas está. Puede que incluso lo hiciesen de buena fe,
pero el resultado ha sido nefasto. Llegó el genocida de Paracuellos del Jarama
con todo su séquito, negando además su implicación en aquellas matanzas
masivas.
Hemos
pagado caro este error. Llegan las autonomías, comienza la destrucción de España.
Acto seguido se empieza a descalificar a Franco; un hombre que se comportó como
un padre para con los españoles, dejaba de ser el Caudillo o el Generalísimo
para convertirse de golpe y porrazo en el Dictador, asesino y todo lo que los
perdedores resentidos se imaginaban. Y como la propaganda izquierdista (falsa
sin lugar a dudas) ha sido siempre muy eficaz, es la imagen que mayoritariamente
ha quedado del Caudillo. Un hecho que la clase política no debería haber
permitido, ya que todos entonces debían mucho a Franco. En la propaganda, en
eso fue en lo único en que sus enemigos supieron superar al Caudillo, y es que
la Verdad, duele, la mentira si agrada es muy bien recibida.
Hoy
en día después de quitar todo vestigio del Caudillo, aun no se han contentado,
se esmeran en presentarlo como un genocida, cuando tienen entre sus filas a
Carrillo, peculiar doctor Honoris Causa, supongo que este título sería
también otro intento de contentar
a los “incontentables”.
Esta
gentuza no quieren ni han querido nunca reconciliarse. No aceptaron (ni aceptan)
el Valle de los Caídos como monumento a la reconciliación. Sólo quieren
imponer su visión de la vida. Retiran placas, estatuas e incluso cruces porque
recuerdan al franquismo, como colofón de estos actos prohibir el anuncio de la
lotería porque al ser en blanco y negro recuerda el Franquismo; mientras que
por el contrario respetan cuando no levantan símbolos a personajes
izquierdistas. Se dedican a desenterrar, pero no a todos, sólo a los que les
interesan, no sé yo si desenterrar con fines políticos no sería una profanación...
Si
es que no paran, no hay manera de que estén contentos, yo creo que nunca lo
estarán, porque para estar contento hay que tener el espíritu y la conciencia
tranquilos. Pienso que es lo que les falta, volver al buen camino, al de Cristo,
al que también intentaron fusilar y en estos días han retirado una estatua.
Pero de momento no parece que tengan intención.
Ahora
se ve claro el error de Suárez. No nos trajo democracia, sino demagogia, que
fue un error el intentar contentar a la izquierda. Personalmente pienso que
nunca debería haberse intentado, ha sido la mayor traición a Franco, quien ya
lo advirtió en su testamento, “no olvidéis que los enemigos de España y
de la civilización Cristiana están alerta”.
Y tuvo razón.
Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com