Por
Almirante. 18/09/2006.
El gobierno en un intento más de fomentar la unión de los
españoles ha decidido arrancar otro símbolo del “espacio público”.
El nuevo ministro de Defensa lo tuvo claro desde el principio de su mandato y lo
anunció con motivo de su visita a la Academia Militar más importante del país.
Aquel día observó el símbolo con desprecio y decidió que había que quitarlo
de inmediato al estar vinculado “con acontecimientos de muy ingrato
recuerdo”. Aconsejó que mientras tanto hubiera que “obviarlo en la
medida de lo posible”. Una vez eliminado el símbolo se abre un “concurso
de ideas” para cubrir el lugar maldito.
El resentimiento es mala cosa, pero uno incluso puede
entender que sea difícil superar determinados traumas para trascender a otros
niveles sentimentales mas placenteros. La inmadurez es otra mala cosa,
sobre todo cuando la edad cronológica y los conocimientos adquiridos en la vida
hubieran exigido otros niveles más altos de sabiduría. Pero peor de todo es la
irresponsabilidad, la mentira y el crimen de los que juegan
a reescribir la Historia en su propio beneficio. Jugar con fuego es peligroso y
los símbolos encierran muchas historias, sentimientos, visiones particulares
del mundo y llagas que siguen ardiendo.
Los símbolos encierran fuego.
Ya sabemos de todas formas que a estas alturas el tema ya no
importa mucho, no nos engañemos. Tal como se ha configurado el Sistema y la
propaganda generada en estos años, la Historia ha sido tan vejada que prácticamente
nadie se atreve a dar una voz discordante sobre la versión histórica
oficial de lo que ha pasado aquí del 36 al 75, los famosos y ya míticos 40
años. Llama la atención que los dirigentes hacedores de esta visión hayan
salido de aquella época y que en muchos casos parece que de familias
pertenecientes a las jerarquías del famoso Régimen. En todo caso La Ley de
la Memoria ya regula quienes son los buenos y quienes los malos para que no
haya dudas.
La visión del Sistema es clara: el 18 de Julio del 36 se
dio un golpe de carácter militar fascista y durante 40 años el país se rigió
a golpe de fascismo autoritario y represión continua. Pero finalmente el
pueblo (esa mítica palabra que engloba al etéreo grupo de elegidos que
nunca se equivoca, que siempre es inocente y que está oprimido bajo el
permanente yugo del fascismo en diferentes versiones) fue capaz de salir
(solo, naturalmente) para continuar el ciclo de la libertad que se inició con
la República, “el sueño eterno”. Todo esto como digo ya está por
Ley, generado por la clase política, recreado por los historiadores afines y más
que asumido por la gente, perdón por el pueblo. Ya sabemos que si hay
historiadores fuera de esa visión se llaman Revisionistas y si algún
ciudadano no está de acuerdo es un facha (como yo, para que vamos a ir mas
lejos). Ese ciudadano no es pueblo, es malo.
La guerra se hizo y se ganó. Pero quien la gano? Quien la
hizo? Fue un César Visionario que se aburría en los cuarteles y
ansiaba acción por tener un carácter golpista y su ansia infinita de poder no
se contentaba con ver a un pueblo vivir en Paz? O quizá fue una población
loca y fanática secuestrada por sentimientos religiosos e imperialistas que
siempre son tan nocivos? O fueron sin duda criminales fascistas ebrios de
poder que se levantaron en armas contra el Gobierno legítimo de una República
idílica que proclamaba la Egalité-Fraternité-liberté?
La población, el “pueblo” junto con su casta política
señala hacia el horizonte y hacia la Historia y dice que la ganaron
“ellos”, y gobernaron “ellos”.
Las consecuencias son claras y hay que borrar TODO lo que
suene a Franquismo: estatuas del General, cruces de los caídos, cruces de los
no caídos, cruces en general (porque esto es el objetivo verdad majetes?
Para que vamos a engañarnos y seguir haciendo retórica).
Mañana Iglesias, como antaño, nada nuevo no? No son monumentos erigidos
hacia conceptos autoritarios? Pasado el clero, esos brujos. Al otro los que se
acercan a las Iglesias, que ya no somos muchos de todas formas. Bien, vamos
bien. Que más hay detrás del símbolo: la Bandera, las clases medias, la
tradición, la Fe.
Porque el tema es muy serio y se debe debatir en serio. Hay
una tragedia tremenda que nos está impidiendo crecer como pueblo. Es decir
UNIDOS. Y la mentira y la distorsión se están abriendo paso como guía
infalible.
Se quiere hacer ver que el Caudillo representaba en
exclusiva conceptos que se han hecho eternos en nuestra tierra. No. Detrás
y delante de Franco, con Franco hubo unas generaciones que no hicieron otra cosa
que defender una forma de ver a su tierra y de verse a sí mismos. Y con
esos parámetros, que no se crearon ni mucho menos antes de ayer, se ha
construido una historia de la que hay que estar muy orgullosos. Muy
orgullosos. Y si muchos de nosotros estamos hoy aquí es porque esos parámetros
se han sostenido a pulso y con mucho esfuerzo, con mucho sacrificio durante
siglos.
Franco hemos sido muchos.
Cuando estos están tirando a Franco del caballo y de la
Historia bajo la indiferencia de la gente y de los medios, no se quieren llevar
simplemente un trozo de metal del “espacio público”. Se quieran llevar una
forma de ver la vida, una esencia bajo la excusa de “unir a los españoles”.
Han encerrado todo lo que odian en Franco y con Franco se nos quieren
llevar a todos por delante. A todo el no-pueblo claro, los que no pasamos
por el aro.
Pero tranquilos, no pasa nada. El concurso de ideas ya está
abierto y el espacio público se llena de manifestaciones de desunión y de
cayucos perseguidos por Sonso. El “pueblo” está bien, de buen rollo, de
fiesta y finde.
Pero la resaca de la movida no
es eterna, y el despertar puede ser duro.
Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com