Por
Laura Vázquez. 16/10/2006.
Hoy
en día, los chavales se han hecho con los mandos de nuestras vidas; amenazan a
sus compañeros de clase, a los profesores, a sus padres…
Que
un compañero de clase tenga miedo, es normal ya que al fin y al cabo, el matón
es de su edad más o menos, pero que un padre tema a su hijo, solo significa que
no ha sabido educarle. ¿Y por qué no se educa a los hijos? Porque ya no hay
disciplina, ni respeto, ni valores. Querían acabar con todo lo que Franco hizo,
pues que esos padres no se quejen de que sus hijos no les tienen respeto pues
los niños hacen lo que ven en casa.
Es
más, los eruditos y sociólogos de pelo cano y porrete en mano, nos han llegado
a decir que en la época de Franco y por culpa del “dictador”, los
profesores y padres pegaban a sus hijos. Claro, Franco se levantaba cada día
diciendo: “a ver que se me ocurre hoy para maltratar a la gente” y dictaba
leyes que no sé donde están escritas (los rojetes aún no nos han mostrado
donde están escritas dichas ordenanzas, solo hablan de oídas)
Hoy
los alumnos forman bandas y asaltan a sus compañeros, amenazan a los profesores
e incluso llegan a herirles, destrozan las instalaciones de sus colegios… con
tanta actividad democrática, los angelitos deberían dormir a pierna suelta.
Pues no, algunos tienen tiempo para pegar a sus padres.
Eso
sí, si preguntamos a las instituciones políticas, ellos nos dicen que bueno,
no tiene tanta importancia y que vivimos rodeados –literalmente- de una “atmósfera
pacífica responsable”. ¡Alucina, vecina! A ver si me entero, que con los
rojos me despisto un poco. Hemos leído cosas como “en España se empujan a
los profesores escaleras abajo, les lanzan piedras o les queman los coches. En
las escuelas hay peleas con arma blanca y en algún caso se han visto pistolas.
En los institutos aumenta el número de horas que se falta a clase, se
incrementa el descontrol...” Ah, la democracia de las masas (que no de las
materias grises), creen que ser pacífico implica liarse a golpes, no tener
respeto ni educación, no ser considerado, no tener paciencia, extorsionar… ¡Ostras!
Entonces, lo contrario, es ser belicoso. Ahora entiendo por qué dicen que
Franco y la Iglesia Católica son terroristas en potencia.
¿Y
qué hacer a hora? Muy simple, poner la tele, ver a ZP en éxtasis diciendo que
en España se vive como nunca se ha vivido antes (ahí no le falta razón) y a
Rajoycete diciendo que estamos en un estado de derecho. Las armas que llevan
algunos alumnos, son democráticas, las amenazas también son democráticas. Con
Franco todo era más dictatorial pero gracias a ZP y sus muchachos, la violencia
y la mala leche que se vive (y que antes no existía de forma tan desmesurada),
se convierte en democracia donde las navajas son de chicle de menta, los puñetazos
saben a regaliz y los insultos son piropillos que huelen a frutita primaveral.
Vamos, una mariconada democrática.
Lo
triste es que es muy complicado construir algo bueno, pero muy sencillo
destruirlo y por mucho que se quejen de Franco, ellos mismos saben que antes sí
había libertad y que ahora hay libertinaje, pero mientras las masas (que no
materias grises) les siguen votando, el negociete está servido mientras los demás
aguantamos a los pequeños y creciditos, matones. Dicho lo cual me voy a dar
clases de lucha libre homologada por la “democracia sin fronteras” de ZP
Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com