¿De qué se sorprenden algunos?
Fernando
González de Canales .
25/12/2006.
Hace
unos días, y con motivo de la muerte de Augusto Pinochet Ugarte, Santiago de
Chile se convirtió en uno de los centros de la información del planeta
propiciando la presencia de innumerables medios de comunicación de todas las
naciones para retransmitir en directo los últimos momentos del general
y sus exequias.
Es
de sobra conocido, por las reacciones de indignación que provocó en algunos,
el incidente entre un grupo de seguidores de Pinochet y la enviada especial de
TVE en Santiago de Chile, la reportera María José Ramudo, durante una conexión
en directo en la que ella sufrió
el lanzamiento de objetos, algunos de los cuales impactaron directamente en su
cara, e incluso, uno de los asistentes le agarró de la mano en la que sujetaba
el micrófono para dirigirse a las cámaras y referirse a los españoles
como "hijos de puta". Esto provocó que la conexión en
directo se tuviese que interrumpir.
Parece
ser que esto de que se refieran a los españoles como “hijos de puta” no les
gustó nada a los medios de comunicación de nuestro país, que indignados, no
se cansaron de denunciarlo por todas las partes. Verdaderamente les había
dolido ese insulto.
Mi
pregunta es la siguiente: ¿de qué se sorprenden ustedes?
No
hace falta irse a Santiago de Chile para escuchar ese calificativo de “hijos
de puta” cuando se refieren a los españoles. No muy lejos de aquí, en
provincias como Cataluña o Vascongadas hay ciudadanos españoles viviendo
diariamente con ese calificativo tan fino, y además muchos de ellos bajo
amenaza de muerte. Su delito: no ceder ante la mentira.
Esto
parece que ya no llama la atención a los “ofendidos” medios de
comunicación españoles que hasta tuvieron que recibir una disculpa formal del
embajador chileno en España por el incidente entre Maria José Ramudo y los violentos
seguidores de Pinochet.
Que
doble rasero... y mientras aquí algunos viven con escolta y con la amenaza de
muerte diaria gracias a la connivencia de sus vecinos por ser eso... unos españoles
“hijos de puta”.
Además,
y para más inri, yo no me considero para nada insultado ni dentro de ese
grupo a los que califican como “hijos de puta”. Entiendo perfectamente a ese
chileno enfurecido. Yo habría dicho lo mismo.
Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com