HISPANIDAD-LA MEMORIA ETERNA
Por
Almirante. 12/10/2006.
Hemos
perdido la memoria en estos tiempos de traición. Nos han envenado con ácidos
alucinógenos y licores brillantes para hacernos oír voces suicidas envueltas
en retórica blan
da. Nuestra generación,
por lo menos la mía, fue de las últimas en tener acceso a la Memoria, a ese
espacio intangible que va desde la fecha de nuestro nacimiento hasta el origen
del mundo. La Memoria. Aquella que se destruyó con rapidez insolente del
espacio público para ser sustituida por un conjunto de leyendas hilvanadas y
negras que tenemos que digerir por ley. Su fin es claro: “efervescer” el
presente y lanzarnos ciegos a un futuro que desembocará en horror y llanto.
Porque
sabemos que vivir es tarea dura, y sin memoria no se vive. Porque el hecho de
nacer supone en si una aventura tremenda donde no hay referentes en esta selva más
que un destino seguro de muerte. Pero esto, que suena tan cierto y tan tremendo
no es tan trágico, no, no lo es. Y no lo es porque sabemos que los nuestros han
trabajado laboriosamente en crear vida antes de la cuna y porque nos han enseñado
a pulir la herramienta formidable de la Fe para hacernos crear vida después de
la tumba. Por eso nos podemos sostener poderosos en el abismo incierto del
presente.
Y
esto se nos ha enseñado en España, esa palabra tan ultrajada que abarca más
que un territorio limitado, más que una organización o forma de gobierno, más
que una población. España es una idea que va más allá de cualquier elemento
físico, es una actitud forjada en la historia y proyectada en misión, en acción,
en movimiento en suma. Una acción que comenzó aprendiendo mundo y civilización
y continuó hasta llenarse de Dios. Supo luchar y sufrir en las armas del mundo
para una vez la destrucción vencida levantar la mirada al cielo con el proyecto
de crear una tierra a imagen y semejanza de los cielos: sin límites ni
fronteras.
España
junto con la Trascendencia generó la Hispanidad, para así compartir la buena
nueva con los españoles que esperaban al otro lado de los mares, quizá al otro
lado de los cielos. Ese viaje riquísimo e inspirado desde un cielo sin límites
y articulado bajo el motor permanente de la Tradición es lo que nos ha
permitido llegar hasta aquí.
Porque
España significa tanto, sus asesinos se esfuerzan cada vez más en acabar con
tal creación. Los medios han sido tremendos y siempre el pueblo supo salir a
vestir los uniformes eternos que defienden su esencia, su ser. Se intentó
quemar su espíritu concentrado en los conventos e Iglesias, sus sacerdotes, a
todos aquellos que conservasen a Dios en las entrañas. La última acción fue
embriagar a los habitantes al calor del crecimiento de las economías para así
entre susurros sensuales y bajos hacernos renunciar a la Historia para empezar a
creer en los mitos mientras sugieren que matemos por fin a Dios. A partir de ahí
“los dioses” se encargarán de diseñar el camino.
Pero
en la Memoria, en la Tradición sigue estando el tesoro y la fuerza hermosa de
la Verdad.
Madre Nuestra, no permitas que perdamos la Memoria. Aparta los sopores alucinógenos que nos ciegan y ayúdanos a desenterrar los resortes que se esconden en la Historia y que nos impulsarán al Movimiento hacia el Padre.
Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com