Del laberinto español al aquelarre nacional.


Por Pablo Gasco de la Rocha. 13/06/2007.  


Una reflexión dedicada a mi abuela Servanda que me enseño amar a Dios, querer a España y defender al Rey legítimo


Sé que los recuerdos están hechos de soledades, y que no podemos confiar al recuerdo toda la vida, pero con ser esto verdad, no existe otra realidad que la que llevamos en la memoria.

De un tiempo a esta parte, determinadas personalidades y medios emergentes surgidos a la derecha del PP, este hibrido que hasta cambia de colores, del azul al naranja, y que terminara por volverse rosa para no molestar a nadie, vienen alzando la voz ante el peligro más que evidente de la desmembración de España.

Pese a todo, el grueso del partido, fundamentado en la línea ideológica que impone su laboratorio (AES) trufado de liberales, sigue portando como estandarte el legado de una Constitución cuya redacción y confección se hizo sobre dos "supuestos" de voluntad, según ha referido oportunamente una sus mentes pensantes, la cabeza que Aznar entregó al separatismo moderado catalán, Alex Vidal-Quadras: "La Constitución de 1978 se apoya en dos supuesto, que los nacionalistas se mantengan leales y que los dos grandes partidos nacionales actúen al unísono si la existencia de la Nación o la estabilidad del Estado se vieran amenazadas" (La Razón, 11 de diciembre de 2006). Y aunque ambas premisas han saltado por los aires, como también reconoce el articulista, hasta el punto de llamar más que al consenso, a la "movilización", los dirigentes del PP esperan, si ganan las próximas Elecciones Generales, pactar con ese independentismo que terminará por romper España definitivamente. Pues, entre lo moderado y lo radical, en el separatismo sólo hay diferencias de formas y perspectiva de tiempo para cumplir su objetivo.  

Que la Constitución se hizo sobre el cambalache de las cesiones entregadas lo sabemos todos y que hace falta reformarla, también, pero tal posibilidad sólo se ha planteado cuando el orden sucesorio a la Jefatura del Estado se ha visto comprometido. Pues ni los mismos miembros de la Casa son iguales ante la Ley.

Sin embargo, con fecha 18 de mayo del año en curso, Zarzalejos, director de ABC, se mostraba partidario de una reforma de la Constitución que pusiera fin "al desguace del modelo de Estado pactado en 1978". Cuestión, que cuando la hemos contemplado y evidenciado los llamados fachas, mucho antes que él, este individuo que es Zarzalejos apremiaba a los poderes del Estado a que actuasen contra nuestra integridad física y moral. Pues la derecha acomplejada y cobarde, falta de vitaminas, como tan oportunamente reflejó José Antonio, siempre nos ha puesto a los "pies de los caballos" para ganarse el marchamo democrático de la izquierda.

Se entiende por converso al convertido, esto es, al que cambia de una cosa o forma de pensar a otra. Y entre los conversos o convertidos, un trío al que convengo en llamar los EX´s: el ex comunista Giménez Losantos, el ex GRAPO Pío Moa, y el ex miembro de ETA, Joan Juaristi que lejos de hacer un elegante y sentido mutis, se han erigido en adalides del llamado "pensamiento fuerte", a la cabeza de la admiración de las buenas gentes de derecha. Lo que dice bien poco de esa fracción política y, al mismo tiempo, pone en entredicho a todas esas cabezas de ratones que siguen intentando representar el pensamiento nacional, la última el Tercio Católico que parece surge para hacer la puñeta a los de AES. Formaciones todas ellas en cuyos pequeños locales se dictan conferencias magistrales y se conceden medallas falsas de latón. Sin que falta la osadía de alguno que todavía critique la decisión de Franco respecto al Decreto de Unificación de 1937.  

Es sabido, y si no se sabe conviene que se sepa, que la mayoría de las veces los premios se conceden por cortesía, presiones o por simple amiguismo. Y que son pocos los premiados que realmente se merecen tal distinción. Pero es que en los premios hay una función última e íntima que los hace inevitables, la reconducción de pensamiento tan importante para la democracia liberal que dicta sus postulados y sus leyes a golpe de encuestas, sondeos de opinión y concesión de premios.  

Viene esta reflexión al caso de la última concesión del "Premio Carlomagno", que en esta ocasión, y tratándose de un español, tampoco ha defraudado, pues se le ha concedido al antiguo guerrillero "marxista-leninista", enemigo acérrimo de EEUU y coordinador de la campaña del PSOE: "¡No a la OTAN!", Javier Solana, hoy reconvertido para la causa mundialista en función de los dividendos personales que el antiguo guerrillero ha podido ir acumulando. Javier Solana, pues, forma parte ya de ese cuarteto invencible de españoles que tienen tan distinguido premio: Salvador de Madariaga, que de haber vivido unos cuantos años más seguro hubiese militado en Fuerza Nueva; el Rey, cuya figura sigue siendo inviolable, y Felipe González, mister "X", el "Jefe de la Banda" o el Premier de los trece años de corrupción generalizada y del crimen de Estado. Premio que todos ellos comparten con el masón y estraperlista de diamantes Valéry Giscard d´Estaing, el mismo que siendo Presidente de Francia tanto hizo a favor de la causa criminal de ETA y quien también presidió la convención del "Tratado por el que se establece una Constitución para Europa" que como en tantas otras ocasiones trato de perjudicarnos.  

Decía al principio, y termino diciendo al final, que no podemos confiar al recuerdo toda la vida, pero con ser esto verdad, no existe otra realidad que la que llevamos en la memoria.

 

Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com