La muertes sí es el final ...


Por Pablo Gasco de la Rocha. 10/12/2007.  


(comentario que dedico al primer Guardia Civil asesinado por la banda marxista-separatista ETA, aunque no tuviera la contestación social, que hoy tienen los asesinatos de estos dos pobres muchachos, Raúl y Fernando, y en otro orden de intencionalidad, a Don Antonio Tejero Molina)

Ya es hora que alguien, algunos, llamemos a las cosas por su nombre, y no vengamos en plegarnos al tópico o la frase consabida, por mucho que tal actitud nos redima o tranquilice. Porque al cabo del tiempo todos podemos comprobar que hemos perdido el sentido de la realidad frente al terror que viene imponiendo ETA desde hace treinta años.

Y es que todos tenemos que hacer un ejercicio de aprehensión de la ineficacia ante el terror impuesto por ETA, que se ha sustentado en el apoyo, complicidad y encubrimiento de las instituciones del gobierno vasco. Lo que ha determinado la imposibilidad por parte de las instituciones del Estado, a cuya cabeza siempre ha figurado el gobierno de turno, para alcanzar acuerdos de entendimiento entre la acción represora y la condescendencia y simpatía que la banda despertaba entre quienes pretenden los mismos objetivos.

Con todo, la mayor pesadumbre debiera ser la de los diferentes gobiernos del Rey que se han sucedido, que siempre han estado al rebujo de lo que dijera ETA. Y que en su magnanimidad con la banda asesina, siempre le han hecho llegar el mismo mensaje: "El día que los terroristas dejen de matar, la democracia sabrá ser muy generosa". Lo que sin duda ha determinado la acción criminal de ETA, dejando el arrepentimiento para el día después y la confirmación del reguero de "arrepentidos" que sin ninguna contrapartida se ha venido sucediendo; siendo el más significativo de todos el de Soares Gamboa, "la hiena", uno de los terroristas más sanguinarios de la historia de ETA, uno de sus asesinos en serie, con el que tan "generosamente" se portó el PP dirigido por Aznar perdonándole todos sus crímenes.

Sin duda que hoy nos lamentamos ¡por fin! todos, incluso, y éstos puede que más, quienes no hace mucho estuvieron en los mismos aledaños de ETA como simpatizantes o cómplices, y sin duda que también el mundo entero, porque lo que ha constituido el verdadero sin sentido de toda la cuestión, es que un Estado, y con él todas sus instituciones, entablase negociaciones con un grupo terrorista que quiere segregar una parte de España, para lo cual no duda en sembrar el terror.

Un sin sentido que pese a todo, se ha hecho sobre la base de llegar a un acuerdo. Un acuerdo que hubiera sido posible en varios de los extremos reivindicados por ETA, si la banda criminal hubiese estado dirigida por personas más capaces. Que es, por otra parte, lo que se intenta lograr ahora, de ahí que se ande buscando a Garikoiz Aspiazu, alias Txeroki, jefe del llamado "aparato militar" de ETA, es decir, el dirigente que coordina y da las órdenes a los comandos, un duro al que reemplazaría el ex diputado por HB y jefe de la Comisión del Parlamenteo Vasco sobre "Derechos Humanos" (hay cosas que sólo ocurren en España), el terrorista Josu Ternera, "el viejo", que sería el que protagonizará, como en su día ya lo hizo, los contactos entre ETA y el Gobierno de España con vistas a un acuerdo para el abandono de las armas y la concesión de contrapartidas.  

Pero ETA no ha mentido nunca. Y ese es un valor que hay que reconocerle. Pues siempre ha manifestado los mismos objetivos, y la actitud explicita que ante cualquier otra hipótesis continuaría la lucha armada contra el Estado español. De alguna forma pues, y en lo que respecta a la función que se ha representado, la única que a cumplido ha sido   ETA.

Y es tanto el sin sentido, que hasta hubo un personaje, José María Aznar, que entablo la negociación con ETA al margen del Parlamento y de su propio partido, el PP. Es decir, que lo que hizo fue negociar por su cuenta y riesgo. Algo así como si usted o yo vamos mañana a ETA y entablamos con ella un proceso de negociación. Que es el argumento que sostiene el PP para declarar que nunca negoció con ETA.  

Tampoco el pueblo, ese pueblo al que algunos papanatas dan en llamar soberano, ha estado a la altura moral de las circunstancias, y que con los cadáveres todavía calientes de Raúl y Fernando aprovechó el puente para dar rienda suelta a su consumismo -según han comunicado estupefactos, ante la crisis que se nos viene encima, todas las oficinas de consumo-, pues sólo ha reaccionado cuando se le ha puesto detrás de la pancarta. Y hasta tal punto es así, que hoy el "esperpento" es lo que domina la misma Asociación de Víctimas del Terrorismo, dirigida por una señora que hasta la fecha de la muerte de su hermano, un afiliado a un sindicato próximo a los planteamientos reivindicativos del extinto brazo político de ETA que fue HB, no se la conocía reacción alguna contra el terrorismo.

No nos engañemos y, sobre todo, no nos dejemos engañar, aunque simplemente sea por ellos, por los asesinados. Por nuestros compatriotas que yacen bajo tierra por nada. Y hoy, por Raúl y Fernando, asesinados por un terrorista juzgado y condenado por la Audiencia Nacional al que se dejo escapar, y que seguro utilizó la misma ruta que habrán utilizado los seis cachorros de ETA puestos en libertad (7de diciembre de 2007) esta vez por el juez Marlaska.

Por eso, pese a los gestos y las palabras que todavía subsisten como protocolo obligado de una función no terminada: la reina llorando y la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa de la Vega, afirmando que "el único lugar al que irá ETA es a la cárcel", es vital que el pueblo se dé cuenta del error de continuar con la política antiterrorista que se ha seguido, una política que se ha considerado dura por aplicar simplemente la ley. Una ley que en el contexto de Europa es considerada como significativamente "blanda", y que contrasta con las legislaciones y las penas que el resto de los países europeos imponen a los terroristas.

Un montaje, pues, este de la política antiterrorista frente a ETA, que hasta alturas no sólo es inmoral que se siga manteniendo, como siempre lo ha sido, sino que es completamente intolerable que sigamos permitiéndolo   por más tiempo. Ni siquiera en los alegatos de la AVT, pues ya no vale "concretar medidas" que nos hagan perder más tiempo ante la hora de las ejecuciones. Ni siquiera en lo que respecta a la ilegalización que piden, pues se queda en la hojarasca (ANT y PCTV) del fruto maligno (PNV): Hay que poner a todos en su sitio.

Y no es que la Justicia no funcione, al menos para Botín, cuya causa por las fraudulentas cesiones de crédito archiva el Supremo el 3 de diciembre ante la imposibilidad de seguir sosteniendo el proceso penal sin la Fiscalía, sino que cuando desde el órgano de la soberanía nacional, el Parlamento, se hace una convocatoria para negociar con el terrorismo, como han hecho todos los gobiernos del Rey, sin duda que se ha perdido todo sentido de la justicia y de la dignidad nacional.

Es la hora de la verdad, y en esta hora que a mí se me antoja que puede ser la hora de la decisión y la esperanza, dos cosas deben decirse. Primera, que Raúl y Fernando han muerto por nada, como por nada han sido asesinados casi mil compatriotas nuestros. Y segunda, que frente al terror no hay más alternativa que el imperio de la Ley: esto es, aplicación de una legislación antiterrorista eficazmente represora, ilegalización de todo el entramado terrorista y la entrada en vigor de al menos la cadena perpetua para los asesinos.

Por eso hoy, y consciente de que he faltado a mi palabra de no volver hablar de ETA, ante esta reflexión al recuerdo de Raúl y Fernando, reflexión que hago extensiva a todos los asesinados por la banda marxista-separatista, en especial a aquellos a los que he llorado, tendríamos que tomar conciencia de cuánto estamos afectados en nuestra libertad personal, en la medida que todos somos responsables de un futuro abierto. En definitiva, un futuro en paz y en libertad.


 

Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com