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Estimado señor don
Agustín Muñoz-Grandes Galilea:
Créame que siento
su estado de ánimo ante lo que está sucediendo en España –“…
hechos que, apoyados en disposiciones legales que parecen ignorar
valores, sentimientos y arraigadas tradiciones, permiten
interpretaciones sesgadas de la historia que reavivan pasiones ya
enterradas”-, pues de hombres honrados es compadecerse con
el vencido y derrotado. Con todo, me parece indecente que se
utilicen en provecho propio virtudes y valores (“El silencio
al que nos empujan las virtudes de la lealtad, disciplina y
obediencia (…), no debe interpretarse como un signo de aceptación o
sumisión”), trastocando su verdadera dimensión y
significado, hasta convertirles en pruebas de descargo de un obrar
irresponsable y cobarde. Pues el valor, tantas veces en mera
presunción, hay que demostrarlo cuando llega la hora de la verdad.
Por más disquisiciones que se hagan sobre la disciplina, buscando
amparo público y cobijo personal. Una pretensión que la Historia
deja siempre en evidencia.
Señor general,
considero que a través de algunos artículos publicados en esta misma
Página, he dejado suficientemente clara mi opinión respecto a la
responsabilidad que le cabe a nuestras FFAA en el actual estado de
la Patria, por lo que no voy a repetirme. Quede sólo constancia, que
ni siquiera ha sabido defender el orden constitucional a ellas
encomendado, toda vez que el desarrollo del modelo autonómico ha
conducido a España a un estado federal, al que sólo falta para su
culminación unas instituciones de integración, en especial un Senado
federal.
Pero sí decirle,
que somos muchos los soldados en la reserva que nos sentimos
estafados por nuestros antiguos mandos. Estafados y traicionados por
cuanto nosotros sí estuvimos, y seguimos estando, dispuestos a
derramar “la última gota de sangre” en defensa de la Patria, de su
Unidad, Grandeza y Libertad. Valores que juramos defender, más allá
de meras presunciones o como rito obligado.
Y es que, por más
argumentos que utilice en su favor y a favor de su “familia
militar”, los hechos son los que son y nadie los puede ya cambiar.
Por eso no son lecciones de historia puntual las que el pueblo
necesita, sino un sentimiento patriótico explicitado en los libros
de historia y, sobre todo, en los actos y acciones de cada día. De
lo contrario, la gran mayoría de los españoles está en su perfecto
derecho, de dudar de la valía y lealtad de sus FFAA. Y esto, como
usted mismo dice, es una inquietud (“Inquietudes”, Tercera de
ABC, 1 de marzo de 2010). |
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