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Conviene empezar por recordar, con especial dedicación a los más
jóvenes, algunos de los famosos episodios económicos “gestionados”
por las izquierdas desde el período de la guerra civil 1936-39 al
momento actual:
A)
-En primer lugar, el conocido como el oro de Moscú
El término Oro de Moscú, o también Oro de la República, se refiere a
la operación de traslado de 510 toneladas de oro, correspondientes
al 72,6% de las
reservas de oro del
Banco de España, desde su
depósito en
Madrid hacia la
Unión Soviética, a los
pocos meses del inicio de la
Guerra Civil Española,
así como a las posteriores gestiones relacionadas con su venta a la
U.R.S.S. y la utilización de los fondos obtenidos y los similares
envíos de bienes incautados a lo largo de la contienda por orden del
gobierno de la
II República, presidido
por
Francisco Largo Caballero,
y a iniciativa de su
ministro de Hacienda,
Juan Negrín.
Pocos meses antes del inicio de la
Guerra Civil las reservas
movilizables españolas habían sido registradas por las estadísticas
internacionales en mayo de
1936 como las cuartas más
grandes del mundo. (1) Fue
acumulada principalmente durante la
Primera Guerra Mundial,
en la que España se mantuvo neutral. Sobre el valor de las reservas
movilizables, éste era conocido por las diversas publicaciones
oficiales que se emitían regularmente. Según el balance del Banco de
España del
30 de junio de 1936,
publicado en la
Gaceta de Madrid (el
BOE de la época) el
1 de julio, las reservas
de oro existentes, tres semanas antes de iniciarse la contienda,
alcanzaban un valor de 2.202 millones de pesetas-oro, equivalente a
5.240 millones de pesetas efectivas de la época.
A lo largo del mes de octubre de 1936, la URSS envió material en
ayuda del nuevo gobierno de concentración frentepopulista presidido
por
Largo Caballero, que
incluía dos ministros comunistas en virtud de las condiciones
impuestas por los rusos: eliminar del Gobierno español a los
ministros no comunistas y al pago en oro
anticipado. (2)
En
1936, el
Banco de España estaba
constituido como
sociedad anónima por
acciones (al igual que su homólogo
francés e
inglés). A pesar de no
ser un banco de propiedad estatal,
(3) la institución estaba sometida al control
tanto del gobierno, quien designaba al gobernador, como del
ministerio de Hacienda
que nombraba a varios miembros del Consejo General del Banco.
La
Ley de Ordenación Bancaria (LOB) del
29 de diciembre de
1921 (o
Ley Cambó) intentó
por vez primera ordenar las relaciones entre el Banco de España como
banco central y la banca
privada. En dicha ley se regulaban también las condiciones para la
movilización por parte del Banco de las reservas, el cual debía
contar con la preceptiva autorización del
Consejo de Ministros. En
la base 7ª del Artículo 1º también estipulaba la facultad del
Gobierno para acudir a la entidad y solicitar la venta de oro
exclusivamente para influir en el tipo de cambio de la peseta y
«ejercer una acción interventora en el cambio internacional y en
la regularidad del mercado monetario», en cuyo caso el Banco de
España participaría en dicha acción con una cantidad igual a la
arbitrada por el Tesoro Público. Basándose en ello, diversos
autores, entre ellos el historiador Pío Moa, consideran que el
traslado del oro violaba claramente la Ley, bien es verdad que como
muchos de los actos socialistas, camuflados bajo apariencia de
legalidad puesto que fue autorizado por el Consejo de Ministros.
Poco después se decretó la modificación del Consejo que sufrió
nuevas modificaciones y ceses hasta conseguir sustituir directamente
a nueve consejeros por representantes institucionales. |
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El
13 de septiembre se firmó
un decreto reservado del
Ministerio de Hacienda,
emitido a iniciativa del nuevo ministro,
Juan Negrín, por el cual
se autorizaba el traslado de las reservas metálicas del Banco de
España y se preveía una futura rendición de cuentas a las Cortes que
nunca llegó a producirse.
(4)
El
lunes
14 de septiembre, el
Consejo del Banco de España, muy reducido tras el inicio de la
guerra fue informado de la decisión de incautar el oro y
trasladarlo (5) Dado
que el traslado había comenzado horas antes de la sesión
informativa, el Consejo del Banco no pudo impedir dichas medidas. No
obstante, los dos únicos consejeros representantes de los
accionistas del Banco de España que no se habían pasado a los
sublevados (José Álvarez Guerra y Lorenzo Martínez Fresneda),
presentaron su dimisión. (6)
Martínez Fresneda expresó su más enérgica protesta alegando que el
traslado era ilegal, puesto que el oro era de exclusiva propiedad
del Banco de España, y ni el Estado ni el Gobierno podían disponer
de él; además señaló que el oro garantizaba por ley la
convertibilidad de los billetes del Banco, y, por tanto, debía
permanecer en la caja de seguridad del Banco.
Menos de 24 horas después de la firma del decreto, la madrugada del
14 de septiembre de
1936 entraron en el Banco
fuerzas de
carabineros y milicias,
enviadas por el ministerio de Hacienda de acuerdo con los comités de
la
UGT y de la
CNT en el mismo Banco.
Dirigió la operación de apropiación el entonces Director General del
Tesoro y futuro ministro de Hacienda en el gobierno de
Negrín,
Francisco Méndez Aspe. Le
acompañaban el capitán Julio López Masegosa, 50 ó 60 metalúrgicos y
cerrajeros y un grupo de empleados de banca pertenecientes al
Sindicato de Madrid, cuyo presidente era
Amaro del Rosal, futuro
director de la
Caja General de Reparaciones.[]
El cajero principal, al ver que la reserva de oro iba a ser
evacuada, se suicidó en su despacho.
Obtenidas las llaves, se abrieron las cajas y cámaras donde se
custodiaban las reservas, y, por orden del hombre de confianza de
Negrín, Francisco Méndez Aspe, fueron extraídas de noche la mayoría
de las cajas de oro, las cuales, con un peso aproximado de setenta y
cinco kilos cada una , fueron transportadas en camiones hasta la
estación de Atocha en Madrid y luego en tren hasta Cartagena. Allí,
durante tres noches, fueron cargadas en los buques Kine,
Kursk, Neva y Volgoles, rumbo a Odessa, puerto
soviético en el Mar Negro. Esta operación fue organizada junto con
Negrín, por el director del
NKVD en España,
Alexander Orlov siguiendo
las órdenes de Stalin (7),
quien al decir de Orlov, celebró la llegada del oro con un banquete
al que asistieron miembros del buró político en el que habría dicho:
«Los españoles no verán su oro nunca más, como tampoco ven sus
orejas», expresión que tomó de un proverbio ruso
(8) y es que, según señala Madariaga, después de
la llegada de las reservas del oro español, la Unión Soviética se
convirtió repentinamente en el mayor exportador de oro del mundo
después de África del Sur. (9)
A.1) Los otros envíos
a Moscú
Además de las reservas de oro del Banco de España, a lo largo de la
Guerra Civil Española afluyó a Moscú, en una serie de envíos
posteriores, una cantidad indeterminada de metales preciosos de
origen desconocido procedente supuestamente de las incautaciones de
la
Caja General de Reparaciones.
¿Qué
era la Caja General de Reparaciones? Un organismo concebido con muy
amplios fines, tanto económicos como sociales, suponiéndose que su
patrimonio debía servir para reparar y restaurar la economía tras la
guerra, (10) por lo cual
fue dotada de competencias extraordinarias. Sin embargo, sólo se
encargó de centralizar las requisas y la gestión de los patrimonios
incautados, tarea que realizó con notable secretismo e ineficiencia.
Su único director fue
Amaro del Rosal,
dirigente de la
Unión General de Trabajadores
y próximo tanto a
Negrín como al
PCE.
A lo
largo de la Guerra acumuló una inmensa cantidad de bienes, muchos de
ellos sin respaldo legal, (11)
jamás contabilizada con rigor. El destino de muchos de ellos es
incierto. Buena parte pasó a integrar el llamado «Tesoro
del yate Vita», y otra fue capturada por las tropas
nacionales en el
Castillo de Figueras y
devuelta a sus legítimos propietarios.
Están documentados los envíos que fueron transportados en:
-El mercante español Andutz Mendi, de 3.800 Tm. de
desplazamiento, que atracó en
Estambul el
14 de febrero de
1937 con un
cargamento de cajas de oro con destino a Odessa,
-El del vapor Latymer, que en noviembre de 1938 declaró a
las autoridades
griegas una carga de
«plomo argentífero».
-Igualmente, se sabe que el comunista austriaco
Sigmund Rot hizo
varios transportes de monedas de oro entre España y Praga, con
destino Moscú; según la que sería dirigente de la resistencia
francesa
Dominique Desanti,
-El barco Cap Pinede que desembarcó en
Port Vendres con un
cargamento de oro y joyas el cual fue agregado en secreto a un
convoy ferroviario de armamento defectuoso que se devolvía a la
URSS. (12)
-Dos camiones cargados de oro y joyas del tesoro acumulado en el
Castillo de Figueras
se llevó el comunista
Domingo Hungría
-Un camión cargado con maletas llenas de joyas, se apropió el
comunista Villasantes, y otros cuatro camiones, lo fueron por
un comandante del Batallón Especial de
Líster.
Se
desconoce que ocurrió con estos cargamentos y las divisas que
pudiera generar su venta a la URSS.
(13) A finales de
1939, en la Banque
Commerciale de l'Europe du Nord existían un total de 1.896
millones de francos a nombre de colegas, familiares y agentes del
presidente Negrín. (14)
Está
por aclarar también, el destino de numerosas partidas de bienes y
productos: los 2.500 millones de francos entregados al PCF para la
creación de France Navigation, la liquidación de compañías y cuentas
bancarias, saldos pendientes del gobierno republicano, y deudas del
soviético con diversas compañías españolas.
Así
por ejemplo, el gobierno soviético adeudaba a la Campsa-Gentibus 1,5
millones de dólares, 800.000 libras, 4 millones de francos, y 41
millones de pesetas, además de los envíos no contabilizados. La CEA
y la Mid-Atlantic ingresaron en los bancos soviéticos de París y
Londres un total aproximado de 75 millones de francos, 25,5 millones
de libras y 36 millones de dólares de los que nunca más se
supo. (15) A este conjunto de
flujo financiero en favor de los soviéticos habría que añadir el
valor de la incautación por parte del gobierno de Stalin de 9 barcos
españoles fletados por un valor aproximado de 8 millones de
dólares. (16)
B) -En segundo lugar, el conocido como el oro de París
De las reservas del Banco de España, 59 toneladas estaban
depositadas desde 1931 en la sucursal del Banco de Francia en Mont
de Marsans. (17) Al
estallar la Guerra civil, Inglaterra y Francia decidieron no
intervenir a favor de ninguna de las dos partes, en función del
Tratado de No Intervención, pero, a petición de José Giral, recién
estrenado presidente del gobierno de la República española, el
presidente francés León Blum decide el 21 de julio de 1936 aceptarla
en secreto, si bien, como la opinión pública francesa estaba
dividida, no le dio curso hasta el 25, coincidiendo con el sí de
italianos y alemanes a Franco
(18).Vicent
Auriol, ministro de finanzas, y
Émile Labeyrie,
gobernador del Banco de Francia, coincidieron en permitir estas
operaciones para ayudar económicamente a la República, tanto por sus
convicciones políticas como por la conveniencia de reforzar sus
reservas y la estabilidad del franco. (19)
La creación del
Comité de No Intervención
no paralizó el envío de oro a Francia y el gobierno de Largo
Caballero, constituido en septiembre, prosiguió dicha política.
Londres y París ignoraron las protestas de los sublevados sobre el
uso indebido del oro. (20)
Hasta marzo de 1937 se enviaron 174 toneladas de oro fino (193
brutas) al
Banco de Francia,
equivalentes al 27'4% de todas las reservas españolas, para
convertirlas en divisas con que pagar las compras de armamento y
víveres. (21)
Durante el último año de guerra, 40'2 toneladas depositadas en Mont
de Marsan fueron retenidas judicialmente, reclamadas por el gobierno
de Franco al ser reconocido por la República francesa y finalmente
recuperadas al término de la guerra, en la que fue la única
reclamación exitosa del oro del Banco de España por parte de los
nacionales. (22)
C) -En tercer lugar, el conocido como el tesoro del “Vita”
Como
hoy es bien sabido, los dirigentes del Frente Popular se pusieron a
salvo, al terminar la guerra, sin atender a los miles de
izquierdistas, muchos de ellos complicados en crímenes brutales, que
quedaban a merced de sus enemigos. A salvo se pusieron, con inmensos
tesoros robados al patrimonio artístico e histórico nacional, joyas
y objetos preciosos, de los robados en distintas catedrales y
monedas de alto valor numismático, lingotes de oro y joyas en las
cajas privadas de los bancos de Madrid y Montes de Piedad de toda
España, pertenecientes a personas particulares, incluyendo a la
gente sin recursos que se veía obligada a empeñar sus escasos
bienes. Lo robado, que estaba valorado en 50 millones de dólares de
entonces, incluía: depósitos del banco de España, cajas de oro
amonedado, objetos históricos de la catedral de Tortosa, el Tesoro
Mayor y Relicario Mayor de Santa Cinta, ropas y objetos procedentes
de la catedral de Toledo, entre ellos el famoso manto de las 50.000
perlas, colecciones de monedas de alto valor numismático, con
ejemplares únicos de valor histórico, objetos de culto de la Capilla
Real de Madrid, entre ellos, el joyero y el Clavo de Cristo,
pinturas, alhajas de los montes de piedad, etc., etc. La mayor parte
de la carga, de contenido ignorado, iba en más de cien grandes
maletas, que, nos informa el dirigente de la UGT Amaro del Rosal,
habían adquirido en París con gran sigilo unos empleados del Banco
de España, socialistas de confianza.
(23)
Negrín, "previsoramente", como él decía, organizó el gigantesco
expolio desde los primeros meses de la contienda –esto es
importante, porque coincide con el del oro y otros-. Y en marzo de
1939, poco antes del fin de la guerra, parte de lo expoliado fue
embarcado en Francia con rumbo a Méjico, en el yate
Vita (el antes Giralda de Alfonso XIII), comprado secretamente
también por Negrín. El 28 de Marzo de 1939 llegó a Veracruz el yate;
su
carga debía recibirla el doctor Puche, ex rector de la universidad
de Valencia y agente de Negrín en Méjico. Pero tanto el PNV como
Prieto intentaron apoderarse de ella. Estos fondos debían servir
también para controlar políticamente el exilio, a cuyo fin se formó
el SERE (Servicio de Evacuación de Republicanos Españoles).
Indalecio Prieto con el apoyo de Cárdenas, presidente de Méjico,
logró apoderarse de ese tesoro. Con los fondos así obtenidos,
Prieto montó la JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos
Españoles), que disputaría al SERE el control sobre los políticos
exiliados, mediante pensiones más elevadas. Ambas organizaciones
serían acusadas de corrupción y favoritismo. Amaro del
Rosal (24) sospecha que los
objetos de valor histórico o artístico fueron desguazados o fundidos
para borrar la huella de su origen. En cualquier caso, sirvió para
que el socialista Prieto viviera en Méjico con un alto nivel, por el
que fue muy criticado por los exiliados que morían de hambre (él
vivía en la Avenida de Nuevo León, 103, en un lujoso chalet de dos
plantas) (25)
D) -En cuarto lugar, el conocido como el expolio del Gabinete
Numismático del Museo Arqueológico Nacional en Madrid
El 6 de noviembre de 1936 se presentó Wenceslao Roces, al mando de
un grupo de milicianos armados, en el Museo Arqueológico Nacional
para llevarse de él todas las monedas de oro.
Los intrusos recogieron todas las monedas de oro que no lograron
ocultar los empleados –en lo que arriesgaban la vida– y, ante el
asombro del conservador, señor Mateu, procedieron a pesarlas en una
balanza, volcando los cartones con las monedas en los gorros de los
guardias. Fueron así robadas no hay mejor palabra– 3.360 monedas de
oro antiguas, romanas, griegas, bizantinas, árabes, visigodas, etc.
De la mayoría de esas monedas nunca más se supo, Se sabe que las
visigóticas fueron compradas por el gobierno mejicano al de la
“república española” en el exilio, y parte de las árabes acabaron en
la Hispanic Society. De las demás nada se sabe, y es posible que
muchas fueran fundidas, para evitar su
reconocimiento. (26)
E) -En quinto lugar, el conocido como el expolio de la biblioteca
del palacio de Zabálburu en Madrid
Otro ejemplo más de rapiña y expolio: el de la biblioteca del
palacio de Zabálburu, en Madrid, donde se instaló la Alianza de
Intelectuales Antifascistas, y personalmente Alberti y su mujer. El
mero hecho de servir el palacio de Zabálburu como sede de la
Alianza, salvó su magnífica biblioteca del destino de otras muchas.
Ello tuvo un coste, sin embargo. Al terminar la guerra pudo
comprobarse que habían desaparecido 90 libros antiguos de valor
inestimable, un códice del siglo XI, 22 incunables, etc. escogidos
con pericia evidente, así como la colección de monedas de oro,
objetos de plata, etc. que seguramente encontraron su camino en el
mercado opaco internacional de obras de arte.
(27)
E)-En sexto lugar, el conocido como “rescate” del “arte
protegido”: los fondos del Museo del Prado
El 16 de noviembre de 1936 cayeron sobre el museo del Prado de
Madrid varias bombas. El edificio sufrió leves daños exclusivamente
en una sala del piso superior, y, por fortuna, las obras de la
pinacoteca más valiosa del mundo no sufrieron ningún daño. No
obstante, esto sirvió de excusa para sacar a toda prisa los mejores
cuadros. Sobre este tema se han realizado distintas exposiciones y
escrito innumerables libros, por lo que sólo me referiré brevemente
a ello.
Los tesoros del museo del Prado sufrieron un verdadero calvario.
Fueron trasladados, (con la débil protección que ofrecían los medios
de la época) hasta Valencia, una ciudad alejada del frente de
combate. Luego pasaron a Cataluña,
donde sufrieron riesgos espeluznantes, como recordaba Azaña,
llegando a almacenarlos en minas de talco
–lo que era fatal para su conservación–, o al lado de
objetivos militares como polvorines o parques de artillería. Si se
salvaron de la destrucción fue porque los servicios de inteligencia
franquista, conociendo su ubicación, evitaron su bombardeo.
La historia de estos traslados está llena de azarosas situaciones,
–puentes de la época que al no tener altura suficiente, engancharon
y desgarraron lienzos apenas protegidos por lonas–, entre estos, los
Fusilamientos del 2 de mayo y La Carga de los mamelucos, ambas de
Francisco de Goya, o el desprendimiento de pigmentos por el
traqueteo del viaje o la corrosión producida por los distintos y
sucesivos malos alojamientos a los que se vieron sometidas. A pesar
de lo
cual hay que reconocer la labor de los técnicos de la Junta del
Tesoro Artístico, a cuyo frente estaba Timoteo Pérez Rubio, por
protegerlas lo más posible, dentro de las circunstancias; no así a
los cargos políticos: Renau, Alberti y Bergamín quienes, al decir de
Madariaga, realizaron un verdadero crimen contra la herencia
artística e histórica de España.
Lo que las izquierdas denominan “salvamento de las pinturas del
Prado” formó parte de una operación mucho más amplia. En opinión de
Sánchez Cantón, todos estos bienes no tenían otro valor que el de
una “suma de efectos cotizables en el mercado” para los gobernantes
del Frente Popular –excluidos, desde luego, Azaña y algunos otros,
cuyo poder era solo figurativo–. Por un decreto reservado de 9 de
abril de 1938, la autoridad sobre todos los bienes así requisados,
incluidas las pinturas del Prado y otras muchas obras bien
conocidas, pasó del Ministerio de Instrucción Pública… ¡al de
Hacienda! (¡Otra vez Negrín!) El cambio coincidió, y seguramente no
fue una casualidad, con el paso del Ministerio de Instrucción
Pública al anarquista Segundo Blanco, a quien, evidentemente el
gobierno pro comunista de Negrín no pensaba dejar al cargo de tales
tesoros.
Álvarez Lopera defiende la actuación diciendo que, al final, las
obras no fueron vendidas. Se olvida de que eran demasiado conocidas
para enajenarlas fácilmente y, de la lucha que mantuvo el pintor
José María Sert, moviendo todos los contactos que pudo tanto con el
gobierno de Franco como a nivel internacional hasta conseguir que
las obras fueran magníficamente expuestas en Ginebra bajo la
protección de la Sociedad de Naciones. No paró ahí el sufrimiento.
La vuelta de las mismas, atravesando Francia, ya en guerra, también
fue dificultosa y sumamente expuesta.
(28)
Coincido con la
hipótesis del maestro Pío Moa al definir los objetivos de esta
empresa: “su destino era la URSS, como respaldo de los préstamos
que, en el último momento, concedió Stalin al Frente Popular. Como
es bien sabido, Stalin rehusó conceder préstamos a sus aliados
españoles sobre el oro trasladado a Rusia, y afirmó que, para
mediados de 1938, el oro estaba consumido”.
(29)
Como colofón a esta
etapa debemos señalar que en todos los casos se observa un objetivo
común: disponer de los bienes del Estado sin respeto a las leyes, y
sin control ni resguardos o garantías de los bienes que enajenaban.
La salida de las reservas de oro del Banco de España hacia
Moscú ha sido señalada
como uno de los desencadenantes de la crisis monetaria que sufrió la
España republicana en 1937. (30)
Y un hilo conductor a
través de un mismo personaje, Juan Negrín,
médico
fisiólogo y
político
español,
Presidente del Gobierno
de la
II República entre 1937 y
1945, ya en el exilio, del cual el
anarquista
Diego Abad de Santillán
escribía:
“Tenía la
llave de la caja y lo primero que se le ocurrió en materia de
finanzas fue crearse una guardia de corps de cien mil
carabineros. No hemos tenido nunca 15.000 carabineros cuando
disponíamos de tantos millares de costas y de fronteras, y el
Dr. Negrín, sin fronteras y sin costas, ha creído necesario
–¿para asegurar su política fiscal?– un ejército de cien mil
hombres. El delito de los que consintieron ese desfalco al
tesoro público merece juicio severísimo. Y los que han tolerado
sin protesta esa guardia de corps de un advenedizo sin moral y
sin escrúpulos, también deben ser responsabilizados, por su
negligencia o su cobardía, de ese atentado al tesoro y a las
conquistas revolucionarias del pueblo, que a eso se reducía, en
última instancia, esa base organizada y bien armada de la
contrarrevolución.
Tiene el arte
maquiavélico de corromper a la gente, y es esa corrupción que le
rodea lo que permite el secreto de la política que practica,
política que, a causa de la inmoralidad y de los derroches en
que se apoya, no puede ser más que secreta, como el arte del
atraco. La clandestinidad (...) en asuntos como los financieros,
no tiene antecedentes en ningún país. El propio
Mussolini, ídolo de
Negrín, tiene que acudir al parlamento para que apruebe sus
presupuestos y vote los créditos para sus hazañas. La dictadura
negrinesca (...) es más absoluta que la de
Hitler y la de
Mussolini, pues no necesita ni considera necesario dar cuenta a
nadie, ni siquiera a sus ministros, de los miles de millones de
pesetas evaporados."
(31)
En todo caso, Negrín ni estudió ni custodió los comprobantes de las
compras de material militar para asegurarse de que fuese el
necesario, y no el que los consejeros soviéticos consideraban
oportuno, para asegurar su correcta distribución en el frente y para
asegurar su calidad y precio. En este sentido cabe indicar,
asimismo, que Orlov había reseñado 7.900 y Méndez Aspe 7.800 cajas;
el recibo final fue por 7.800,
(32) y no se sabe si fue un error o desaparecieron 100 cajas de
oro. Además “Las cajas no están numeradas ni provistas de
facturas de acompañamiento que hubieran indicado la cantidad, el
peso y el contraste del metal”.
(33)
A finales de
1956 Juan Negrín falleció
en París, y su hijo Rómulo, siguiendo instrucciones de su padre,
entregó el llamado «Dossier Negrín» al asesor jurídico del
Ministerio de Exteriores, Antonio Melchor de las Heras, «para
facilitar el ejercicio de las acciones que al Estado español puedan
corresponder (...) para obtener la devolución del citado oro a
España», según testimonio del cónsul adjunto en París, Enrique
Pérez Hernández (34) lo
cual, dado el descontrol con que fue entregado, resultó imposible al
gobierno de Franco demostrar que quedaba cantidad alguna después de
haber satisfecho las cantidades exigidas por Moscú por entrega de
material de guerra al gobierno republicano.
No resulta sorprendente que, después de tanto saqueo, robo y
desfalcos, la señora viuda de Negrín emprendiera acciones a fin de
prohibir a un banco inglés que entregara al Gobierno del General
Franco la considerable fortuna dejada por su marido en Gran Bretaña.
Sí resulta más sorprendente que, años más tarde, el gobierno
socialista de Felipe González indemnizara por ello a la familia de
Negrín en más de 200.000.000 de pesetas (más de 1.202.024 euros).
El caso trae
inevitablemente a la memoria un juicio de Azaña sobre sus
correligionarios: “una política tabernaria, incompetente, de
amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta”.
(35)
Actitudes adoptadas por los
socialistas en el periodo llamado democrático:
Gobierno de Felipe González
Especialmente en la IV y V Legislaturas de España se sucedieron
diversos escándalos de corrupción (muchos de ellos revelados por el
diario El Mundo a principios de los 90:
Caso Flick:
trama española de un gran caso de financiación ilegal de partidos y
evasión de impuestos en la RFA, por parte del empresario
multimillonario Friedrich Karl Flick. La Fundación Friedrich Ebert,
próxima al SPD, destinó donaciones de Flick por valor de millón de
marcos para financiar al PSOE.
Caso KIO:
suspensión de pagos por valor de 300.000 millones de pesetas (1.803
millones de euros). El gerente de esta sociedad en España, Javier de
la Rosa, y sus colaboradores habrían robado, según la acusación
particular, 30.000 millones de pesetas (180 millones de euros).
Caso Wardbase,
una causa separada del anterior, referida a un pago fraudulento
realizado por Javier de la Rosa a Manuel Prado y Colon de Carvajal
por importe de 1.900 millones de pesetas.
Caso de los fondos reservados:
desvío de partidas destinadas a la lucha contra el terrorismo y el
narcotráfico por valor de 5 millones de euros entre los años 1987 y
1993 para uso privado, enriquecimiento personal y pago de
sobresueldos y gratificaciones a siete altos funcionarios del
ministerio del Interior.
Caso Rumasa:
expropiación, venta y liquidación de este holding en una operación
que supuso su quiebra total.
Caso Filesa:
financiación ilegal del PSOE a través de las empresas tapadera
Filesa, Malesa y Time-Export, que entre 1988 y 1990 cobraron
importantes cantidades de dinero en concepto de estudios de
asesoramiento para destacados bancos y empresas de primera línea que
nunca llegaron a realizarse. Entre las personas vinculadas a estas
operaciones se encontraban el diputado socialista por Barcelona,
Carlos Navarro, y el responsable de finanzas del PSOE, Guillermo
Galeote. Posteriormente fue desglosado en:
Caso Ave,
cohecho y falsedad en relación con las supuestas comisiones ilegales
obtenidas por la adjudicación del proyecto del tren de alta
velocidad Madrid-Sevilla; a su vez desglosado en:
Caso Seat:
pago de 175 millones de pesetas al PSOE por parte de directivos de
SEAT, así como a la recalificación irregular de terrenos de esta
empresa, con el objetivo de financiar ilegalmente al PSOE.
Otros 3 sumarios.
Caso Osakidetza:
en las oposiciones al Servicio Vasco de Salud de 1990 se detectó un
"cambiazo" masivo de exámenes que obligó a repetir gran parte de las
pruebas, a las que se habían presentado cerca de 50.000 aspirantes.
Por su presunta relación con este caso fueron detenidos Pedro Pérez,
director de gestión económica de Osakidetza, y otras tres personas
militantes del PSOE, acusadas de fraude con objeto de beneficiar a
miembros del PSOE y UGT e instalar un grupo de personas afines en
posiciones de responsabilidad.
Caso Cesid:
escuchas ilegales practicadas por los servicios secretos españoles
en la sede de Herri Batasuna en Vitoria.
Operación Mengele:
presunto secuestro y experimentación ilegal con mendigos (al menos
tres de los cuales habrían muerto) por parte del Cesid y el
cardiólogo Diego Figuera. La causa procesal fue sobreseída en 1999 a
petición de la Fiscalía General.
Caso Guerra:
llamado así por Juan Guerra, hermano del vicepresidente Alfonso
Guerra, procesado por los delitos de cohecho, fraude fiscal, tráfico
de influencias, prevaricación, malversación de fondos y usurpación
de funciones.
Caso Casinos:
desvío de unos 3.000 millones de pesetas de la sociedad Casinos-Inverama
por parte de su presidente, Artur Suqué, mil de los cuales habrían
sido destinados a la financiación ilegal de Convergencia i Unió.
Caso Ibercorp:
especulación bursátil con valores bancarios por parte de Mariano
Rubio, entonces gobernador del Banco de España.
Caso Urbanor:
una serie de irregularidades en las transacciones para la
construcción de las famosas torres KIO, cuando la sociedad Urbanor
vendió los terrenos de la Plaza Castilla de Madrid, al grupo kuwaití
KIO.
Caso Sarasola:
gestión irregular por parte de este empresario guipuzcoano del
Hipódromo de La Zarzuela y la concesión de la quiniela hípica;
presuntos delitos de estafa y alzamiento de bienes en la Sociedad
Española de Banca de Negocios.
Caso Urralburu:
Los negocios irregulares del presidente socialista de Navarra,
Gabriel Urralburu, fue procesado junto al ex consejero Antonio
Aragón por delitos de prevaricación y cohecho por el cobro de
comisiones ilegales por obras públicas realizadas durante su segundo
mandato, de 1987 a 1991.
Caso Bardellino:
la liberación bajo fianza y huida del dirigente de la camorra
napolitana Antonio Tonino Bardellino.
Caso Godó:
escuchas ilegales o espionaje telefónico realizadas en 1992 por ex
agentes del CESID a personal del periódico La Vanguardia, por
encargo del empresario Javier Godó. El informe policial acusa al
propio CESID de controlar red.
Caso BFP:
en 1992 se descubrió un delito de estafa cometido a través de una
red de pagarés de empresa falsos de BFP Gestión y Asesoramiento
Financiero, por valor de 4.000 millones de pesetas. En 1994 fueron
procesados y encarcelados Jordi Planasdemunt, alto cargo de CiU y
director general del Institut Català de Finances, y otras 10
personas, entre ellas Salvador Forcadell, Caries Vila y Joan Basols.
Caso Gran Tibidabo:
causa contra el empresario Javier de la Rosa y otras siete personas,
entre ellas Manuel Prado y Colón de Carvajal y la esposa de la Rosa,
Mercedes Misol, por la descapitalización de la compañía Grand
Tibidabo presuntamente en beneficio propio, bajo la acusación de
delitos de estafa, apropiación indebida, falsedad documental y
contra la Hacienda Pública. La Rosa fue encarcelado preventivamente
en octubre de 1994. Caso Estevill, trama de corrupción judicial en
torno al ex juez y ex vocal del Consejo General del Poder Judicial,
Luis Pascual Estevill, condenado por delitos de cohecho y
prevaricación.
Caso Turiben:
una presunta red de facturas falsas utilizada por miles de militares
y agentes de policía para estafar al Estado justificando dietas.
Caso Salanueva:
Detención de la ex directora del BOE, Carmen Salanueva, por una
presunta malversación de fondos el 29 de noviembre de 1993. Se
estima que pudo cometer un fraude al adquirir papel prensa por un
valor total de 2.385 millones de pesetas, precio muy superior al del
mercado, causando un perjuicio de más de 653 millones para el BOE y
Hacienda. Fue puesta en libertad el 1 de diciembre. En 1994 fue
denunciada por imitar por teléfono la voz de Carmen Romero y de la
Reina para quedarse con cuadros de un pintor famoso con falsas
promesas.
Caso Expo'92:
cohecho, prevaricación y un agujero de más de 210 millones de euros.
Caso Roldán:
llamado así por Luis Roldán, director de la Guardia Civil entre 1986
y 1993, enriquecido ilícitamente con el robo de 400 millones de
pesetas de fondos reservados y 1.800 millones más en comisiones de
obras del Instituto Armado.
Caso Paesa,
vinculado al anterior.
Caso Banesto:
un agujero patrimonial de 3.636 millones de euros (605.000 millones
de pesetas) que dejó en la estacada a siete millones de clientes,
medio millón de accionistas, 15.000 trabajadores y 50 empresas en
las que la entidad participaba.
Caso Palomino:
el cuñado de Felipe González, Francisco Palomino, ganó 346 millones
de pesetas gracias a la venta de su empresa, en quiebra técnica, por
310 millones a CAE, (luego comprada por Dragados), cuya cartera de
obras para el MOPU se multiplicó.
Caso PSV:
fraude y apropiación indebida de 18.588 millones de pesetas, para
enriquecimiento personal y financiación ilegal de la UGT a través de
esta cooperativa de viviendas y de su gestora, IGS.
Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero
Gestión económica y laboral:
Desastre total, ya sea en la política fiscal, la laboral o la
presupuestaria. Lo demuestran más de cuatro millones de parados, los
datos del PIB, las previsiones del Fondo Monetario Internacional, la
opinión de los expertos y premios Nobel de Economía, el aumento
disparatado del déficit... etcétera. Se conceden subvenciones sin
control. Se venden reservas de oro, se dilapidan ingresos…
En cuanto al oro, no se tienen pruebas de que lo hiciera como
intento de emular a Negrín, pero igualmente supuso importantes
pérdidas para las arcas españolas. A los 3 años de llegar a la
Presidencia, Zapatero saldó “stocks” de oro, casi el 40% de las
reservas del Estado, a 630 dólares por onza. Hoy la cotización del
metal precioso en los mercados internacionales supera los 1.182
dólares por onza. Fuentes financieras aseguran que el presidente del
Gobierno impuso su criterio, en realidad, el de sus asesores de la
Oficina de Economía de La Moncloa al del, entonces ministro del
ramo, Pedro Solbes, y al del gobernador del Banco de España, Miguel
Ángel Fernández Ordóñez. Solbes justificó esta decisión con el
argumento de que había alcanzado “su máximo histórico”. En la última
semana de abril el valor superaba los 1.182 dólares por onza y los
especialistas no dudan que va a seguir subiendo. De realizar la
venta ahora, los ingresos superarían los 6.900 millones de dólares.
Se dejaron de ingresar 2.126 millones de euros, el equivalente del
25% del crédito que España debe conceder a Grecia.
(36)
Política internacional:
Especialmente por la orientación y apoyo hacia países como Cuba,
Venezuela o Marruecos, cuyos regímenes no son un
ejemplo de progreso
democrático precisamente. Retirada, sin el menor respeto a los demás
países, de las tropas españolas de
Iraq; el envío de tropas
mal pertrechadas a
Afganistán y la promoción
de la
Alianza de Civilizaciones.
Política educativa:
Nada más llegar al Gobierno, lo primero que hizo ZP fue anular la
Ley de Calidad de la Enseñanza. Se limitó a suprimir la calidad y
aumentar el adoctrinamiento. No se valora el esfuerzo ni los
conocimientos. El fracaso escolar es a la política educativa
socialista lo que el paro es a la económica, una constante. Y para
colmo la Ley para Educación de la Ciudadanía.
Política familiar:
La reforma del
aborto, tan inhumana como
inconstitucional; la irresponsable decisión de facilitar la píldora
abortiva a menores de edad sin conocimiento ni consentimiento
paterno y sin control médico de sus contraindicaciones ni efectos
secundarios. Retira la ayuda económica por hijo nacido. La
legalización del
matrimonio homosexual.
Política territorial:
Jamás en
España se había
practicado una política tan injusta, arbitraria y desequilibrada
respecto a las autonomías. La discriminación con unas, el
favoritismo con otras y la desigualdad y la arbitrariedad con todas
han caracterizado una etapa plagada de disparates estatutarios, el
peor de los cuales es sin duda el de
Cataluña. Ha erosionado
gravemente la idea de Nación, concepto que según dijo él mismo, se
trata “de un concepto discutido y discutible”.
Política sectaria: En
lugar de fomentar lo que nos une, ha elegido avivar lo que nos
divide llevando al extremo su sectarismo ideológico con la
Ley de Memoria Histórica.
Política hacia los jóvenes:
Los años de Zapatero han significado un retroceso sin precedentes en
las oportunidades de los jóvenes españoles que no ven un futuro
esperanzador.
Política cultural: La
cultura ha sido secuestrada para la izquierda que sirve a los
intereses socialistas. La libertad pierde. Las manifestaciones
culturales cada vez más ramplonas y vulgares.
Política informativa:
Si algo interesa a los socialistas sobre todas las cosas, incluido
el adoctrinamiento educativo, es el control de la información. Las
técnicas de comunicación son utilizadas de forma exhaustiva para
justificar los errores de Zapatero y manipular a la sociedad en
general. Señalar en este sentido el anunciado cierre de webs por la
“peligrosidad” de la red de Internet o
la reforma de la Ley de Propiedad
Intelectual que regula el denostado canon digital.
Política laicista:
-Supresión
de la asignatura de Religión católica y equiparación de otras
religiones en la educación pública, haciendo caso omiso de la
mayoría católica en España.
-Introducción sibilina de la eutanasia, apoyándose en la falacia
de asesoramiento sobre “la muerte digna”, sin querer recordar
que ese concepto fue el origen del plan de eutanasia del régimen
nazi.
-Acoso económico a la Iglesia olvidando la gran labor que, a
favor de los más necesitados, realiza en distintos campos
sociales.
-Propuesta de una nueva Ley de Libertad Religiosa, para derogar
la Ley vigente del 5 de julio de 1980 la cual es impecable en su
respeto absoluto a las creencias.
Política de pactos con ETA
Negado reiteradamente por el Gobierno con su jefe, Zapatero, a la
cabeza, las maniobras actuales inducen de nuevo a sospechar que
tienen como objetivo el mismo fin: pactar con el terrorismo
olvidando tantas víctimas causadas por los etarras.
Ante este cúmulo de hechos de mal gestor que lleva a España al
desmembramiento y la destrucción de la Patria (“concepto
discutido y discutible”, Zapatero dixit), sólo queda pedir que
Dios nos coja confesados…
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