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Actualizada: 23 de Enero de 2012.    

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 36 años de asalto a Franco: del caballo a las cenizas


   Por Almirante.


El gobierno saliente en una rúbrica última de su ideología de reinterpretación del pasado nos sale con su camarilla de Sabios-Expertos-Iluminados para concluir que las cenizas del anterior Jefe del Estado deben de abandonar el Valle de los Caídos. Quizá es para trasladarlos al Escorial, con el conjunto de reyes de España, pensé yo así de repente. Desde luego sería un honor que un hombre de clase media (normal, de los nuestros) que ha sido mucho más efectivo de la mayoría de los que ahí reposan compartiera descanso eterno con las grandes familias del Olimpo genealógico hispano de la sangre azul. Demasiado honor para el Olimpo, me temo.

Dejando la sugerencia de lado, este es el ‘finale’ apropiado para un gobierno ideológico cuya mente, desde el principio hasta el final, estaba obsesionada con arrancar símbolos de nuestra Historia del “espacio público”. Comenzaron los ministros de la Defensa de-cuyo-nombre-no-quiero-acordarme cuando el primero de ellos visitó la Academia Militar más importante del país. ¿Se acuerdan? Aquel día observó el símbolo con desprecio y decidió que había que quitarlo de inmediato al estar vinculado “con acontecimientos de muy ingrato recuerdo”. Aconsejó que mientras tanto hubiera que “obviarlo en la medida de lo posible”. Una vez eliminado el símbolo se abre un “concurso de ideas” para cubrir el lugar maldito. Los militares asintieron en silencio, claro.

El resentimiento es mala cosa, pero uno incluso puede entender que sea difícil superar determinados traumas para trascender a otros niveles sentimentales mas sanos. La inmadurez es otra mala cosa, sobre todo cuando la edad y los conocimientos adquiridos en la vida hubieran exigido otros niveles más altos de sabiduría. Pero peor de todo es la irresponsabilidad, la mentira y el crimen de los que juegan a reescribir la Historia en su propio beneficio. Jugar con fuego es peligroso y los símbolos encierran muchas historias, sentimientos, visiones particulares del mundo y llagas que siguen ardiendo.

Ya sabemos de todas formas que a estas alturas el tema ya no importa mucho, no nos engañemos. Tal como se ha configurado el Sistema y la propaganda generada en estos años la Historia ha sido tan vejada que prácticamente nadie se atreve a dar una voz discordante sobre la versión histórica oficial de lo que ha pasado aquí del 36 al 75, los famosos y ya míticos 40 años. Llama la atención que los dirigentes hacedores de esta visión hayan salido de aquella época y que en muchos casos parece que de familias pertenecientes a las jerarquías del famoso Régimen. En todo caso La Ley de la Memoria ya reguló por ley quienes son los buenos y quienes los malos para que no haya dudas.

Así la visión del Sistema es clara: el 18 de Julio del 36 se dio un golpe de carácter militar fascista y durante 40 años el país se rigió a golpe de fascismo autoritario y represión continua. Pero finalmente el Pueblo (esa mítica palabra que engloba al etéreo grupo de elegidos que nunca se equivoca, que siempre es inocente y que está oprimido bajo el permanente yugo del fascismo en diferentes versiones) fue capaz de salir (solo, naturalmente) para continuar el ciclo de la libertad que se inició con la República, “el sueño eterno”. Todo esto como digo ya está por Ley, generado por la clase política, recreado por los historiadores afines y más que asumido por la gente, perdón por el Pueblo. Ya sabemos que si hay historiadores fuera de esa visión se llaman Revisionistas y si algún ciudadano no está de acuerdo es un facha (como yo, para que vamos a ir mas lejos), ese ciudadano no es Pueblo, es gentuza.

La guerra se hizo y se ganó. ¿Pero quien la gano? ¿Quien la hizo? ¿Fue un César Visionario que se aburría en los cuarteles y ansiaba acción por tener un carácter golpista y su ansia infinita de poder no se contentaba con ver a un pueblo vivir en Paz? ¿O quizá fue una población loca y fanática secuestrada por sentimientos religiosos e imperialistas que siempre son tan nocivos? ¿O fueron sin duda criminales fascistas ebrios de poder que se levantaron en armas contra el Gobierno legítimo de una República idílica que proclamaba la Egalité-Fraternité-liberté?

La población, el “Pueblo” junto con su casta política señala hacia el horizonte de la Historia y dice que la ganaron “ellos” y gobernaron “ellos”.

Las consecuencias son claras y hay que borrar TODO lo que suene a Franquismo: estatuas del General, cruces de los caídos, cruces de los no caídos, cruces en general (porque esto era, es y será el objetivo siempre, las Cruces).

Tras lamentables derribos de caballos del Caudillo (aquella orgía con Carrillo y compañía en Madrid), eliminación de bustos de generales (Millán y la Coruña)… se han quedado con las ganas de las iglesias, como antaño. ¿No son monumentos erigidos hacia conceptos autoritarios no demo(nio)cráticos?

Se quiere hacer ver que el Caudillo representaba en exclusiva conceptos que se han hecho sido eternos en nuestra tierra. No. Detrás y delante de Franco, con Franco hubo unas generaciones que no hicieron otra cosa que defender una forma de ver a su tierra y de verse a sí mismos. Y con esos parámetros, que no se crearon ni mucho menos antes de ayer, se ha construido una historia de la que hay que estar muy orgullosos. Muy orgullosos. Y si muchos de nosotros estamos hoy aquí es porque esos parámetros se han sostenido a pulso y con mucho esfuerzo, con mucho sacrificio durante siglos. Franco hemos sido muchos.

Cuando estos han tirado a Franco del caballo y de la Historia bajo la indiferencia de la gente y de los medios, no se han querido llevar simplemente un trozo de metal del “espacio público”. Han querido arrasar una forma de ver la vida, una esencia bajo la excusa de “unir a los españoles”. Han encerrado todo lo que odian en Franco y con Franco se nos quieren llevar a todos por delante. A todo el no-pueblo claro, los que no pasamos por el aro.

Ahora la guinda son las cenizas, el punto ‘finale’ de la sinfonía macabra de un grupo que entró en la historia tras el saqueo de 200 cadáveres en Atocha y que tras dejar el país en ruinas, con tumbas abiertas y con la Historia sometida a la ley de la Memoria sigue queriendo dar lecciones y continuar maleando mentes.

Que tengan cuidado con moverlas un pelo porque las cenizas pueden terminar resucitando como el ave Fénix.


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