Carta al Presidente del Gobierno.


Por Jaime Miguel Tur, antiguo Sargento de la Legión , 23/05/2008.  


Excelentísimo Señor:

Tras verle aparecer -vomitivo- en la última reunión parlamentaria, para chinchorrear -como siempre- sobre  las consabidas gilipolleces que a nadie importan un carajo; vino a mi  cabeza el sin fin de bobadas y estupideces que llevamos oyendo y soportando desde  que llegó esa cosa llamada  democracia; en la que siempre vemos -pase  el tiempo que pase- como el pasado y el presente se dan la mano tan contentos. En una especie de sucesos que se suceden en sucesión sucesiva sucesivamente. In saecula  saeculorumPRIVATE

Tiempo ha, y por pura higiene mental decidí no preocuparme por siempre jamás, de las golfadas a que nos tenéis  sometidos continuamente las cuadrillas de indeseables dirigentes infiltrados en la clase política española.

Opinión que había mantenido aun a riesgo de equivocarme. Pero hoy puedo certificar, que me quedé corto. Vamos, que salvo escasísimas excepciones, al referirnos a la chusma que zampáis de nuestros impuestos, es de justicia aseverar que sois bahorrina, hampa, morralla, purriela y  hez de nuestra sufrida sociedad.

Y, por supuesto, tapón y freno a la evolución intelectual del individuo. No es posible, por grandes dosis de buena voluntad y esfuerzo mental que realicemos, llegar a entender y mucho menos comprender vuestros comportamientos; ni descifrar el código de valores por el que os regís.

Y es que no hay por donde cogeros. Un partido -el suyo, que gobierna actualmente- con  dirigentes hundidos y atenazados por su siniestro pasado de corrupciones, saqueo de los fondos públicos y crímenes, se saco de la manga -en aquella ocasión- unas primarias que al pronto deslumbraron a todo quisque.

Los ciudadanos se vieron ante unas sanas expectativas. Creyeron en buena lid, que esa gente intentaba salir del pozo infecto en el que los metió el cantinflero "Isidoro", alias el Felipe González. Todos creímos que ese ilusionante cambio de aires traería al fin la deseada regeneración política.

La izquierda pura que dignificaría al PSOE, ya que daría carpetazo a los trece años de sucio y podrido felipismo, que usted protegió y silenció desde un escaño del Parlamento sin chistar. Ilusión –digo-  que perduró en muchos ciudadanos a pesar del fiasco Borrell.

¿Se acuerda, Señor?  Fue espectacular el desencanto que originó en el debate de la nación el Señor Borrell,  Presidente del Parlamento Europeo que fue después, -¡toma ya!-, con su idea fija,  histerismos, poses feminoides y su carente talla de hombre de estado.

Resultando que a las primeras de cambio se ciscaron en su palabra y en sus militantes, una vez más,  llevando  a todo un partido de enorme tradición a la desvergüenza e ignominia de colocar en cabeza de lista para derrotar a Gallardón a una individua presidenta de un engendro político, cuyos tenebrosos militantes cabían en un taxi.

Individua -Señora Almeida- que tuvo la poquísima vergüenza e inmoralidad de mantener el escaño del partido al que traicionó. Charlatana televisiva; punto de discordia allí donde iba y el mejor regalo que le pudieron hacer al entonces presidente de la comunidad de Madrid; pájaro de los que no hacen nido.

¿Y que decir de  Almunia?  -otro que tal baila-, convocó unas primarias porque jamás creyó perderlas. Y como no cumplió con su palabra de dimitir, si las perdía. Podemos decir que el hombre que no cumple con su palabra, no es hombre; es un vaina, por no decir un mierda. Y hoy día  -cosas veredes amigo Sancho- lo tenemos ocupando un alto cargo en el Parlamento  Europeo;  dándole carta de autenticidad al estercolero Padre que tenemos en el viejo continente.

Y para que no faltara de ná, el tal González se dejó caer con un escrito en el que pretendió pasar por la derecha a Aznar -otro que tal baila-, declarándose fiero enemigo de la banda terrorista ETA; a la que en aquel momento -en un falso acto de patriotismo-, le negó el pan y la sal; cuando bajo su mandato, como todo el mundo sabe, se establecieron conversaciones con dicha banda, y algunos de sus más allegados encabezaron manifestaciones con pancartas en pro de ETA. El Sr. Benegas, por ejemplo. ¡Sinvergüenzas!

Y es que los políticos españoles no conocéis la dignidad. No sabéis siquiera, lo que es. Es obvio, que a la política que tenemos en España, no es que lleguéis lo menos malo de la sociedad, sino que frecuentemente vais  lo peor de cada casa. Tropa para la que no existe el límite. Para la que es práctica habitual la degeneración del todo vale. Y encima os jactáis de la espléndida democracia que tenemos. En contraposición a la VITUPERADA época del Generalísimo Franco, que, por cierto, estuvimos cuarenta años sin ladrones porque no hubo políticos.

De verdad que invita al vómito tanta basura ante el denigrante espectáculo de traiciones, intrigas y sucios apaños que estáis  siempre dispuestos a conchabar para alcanzar el poder. Cuyo fin  -grande es la experiencia que hemos adquirido- es trincar, influenciar, corromper y callar.

Y ahora resulta, que cuando ha llevado usted a nuestra Nación al desastre económico: cerca de cinco millones de ciudadanos sin trabajo; comedores misericordiosos a los que acuden miles de matrimonios con sus hijos diariamente por carecer de un plato de comida y  muchísimas personas que viven al borde del suicidio por la pérdida de su vivienda.

Comparece usted con la chistera y el conejo para regalar un ordenador a cada chiquillo que vaya al colegio. ¡Ele, los tíos rumbosos con la mísera cantidad de dinero que ha dejado en las arcas públicas del Estado! Me parece, Señor, que va siendo hora de que lo examine un psiquiatra para que lo interne, antes de que comience a morder.

Lo que hay que debatir -le ordeno que preste atención- en el  Parlamento sin demora -lo está pidiendo la razón a marchas forzadas para salir de la desastrosa situación económica-, es la manera de reducir sueldos a  los miles de políticos innecesarios. Seguro que con un 10% de los cargos políticos que tenemos cobrando un sueldo mensual, sería más que suficiente.

Que vivan de su trabajo y cobren dietas del Estado los días establecidos para hablar y resolver los problemas  que hubiere. Y mientras menos vengan al Parlamento, mejor para todos. Sólo han de comparecer los días elegidos para debatir.

Es una vergüenza, un robo, un saqueo descarado,  que se pasen todo el año vagueando y chismorreando en los mullidos escaños que ocupan  con el fin de  justificar la enorme cantidad de millones anuales que supone el sueldazo de esos caraduras. Enormes cantidades de dinero público que acabaría con el desfase  económico a que nos ha llevado su incapacidad supina.

De igual manera, se acabaron la subvenciones a los podridos sindicatos que tenemos hoy día a su servicio, Señor Presidente.  ¿No le da vergüenza comprar con nuestro dinero el bochornoso y canallesco silencio de los sindicatos? ¿Y quién coño es usted para subvencionar con el dinero de los contribuyentes a la pandilla amiga de la farándula cinecaca? ¿Por qué no los subvenciona de su dinero?  Señor, usted tiene de izquierdoso honrado,  lo que yo de obispo.

Y que pasa con los asesores -seiscientos se dice que tiene usted a su servicio-  que se supone sean amigotes, familiares y coleguillas del partido, con un buen sueldo. Y que por la mala situación en la que se encuentra nuestra Nación, deben ser unos mantas de mucho cuidado o enemigos suyos en la sombra.

Y se acabó la sangría que supone  las innecesarias y fantoches autonomías, que sólo sirven para que haya más chupópteros y gandules recalcitrantes  tocándose los cojones.  Satrapías para las que es necesario un debate serio que acabe con esa ignominiosa carga que le han colgado al sufrido contribuyente. Cataluña tiene embajadas en el extranjero. Ocasión aprovechada por el Señor Joseph-Luís Cardo-Rovira, para colocar a su hermano de embajador en la embajada de París, según cuentan. ¿Qué le parece? ¿No tiene nada que decirle a ese CARADURA político.

¿Y para cuando la separación de poderes como está estipulado en una democracia que se precie de ello? Criticáis a la que tacháis de dictadura anterior, con la nueva dictadura que habéis establecido, sometiendo a los poderes legislativo y judicial desde el ejecutivo dictatorial. 

Ejecutivo -Gobierno- que ordena a los componentes del legislativo lo que han de votar mediante señales digitales.  So pena de perder la manduca que les da el pesebre, si votan en conciencia como debiera ser. Habéis hecho del Parlamento -lugar donde se legislan las leyes que hemos de cumplir-  el primer y más importante estercolero del País. 

Leyes que hemos de cumplir una vez impuestas por los Jueces -piedra angular del sistema- y que usted trata de manipular a la mayoría de los siempre honrados y decentes Jueces, que son la gran confianza y la única esperanza del desvalido ciudadano. JUECES  que deben estar avergonzados y desesperados.

Dais asco y pena. No es posible encontrar en ningún sitio a hombres y mujeres tan basura como los que tenemos en la política española. Y me refiero a las mujeres,  porque su interés por la igualdad al hombre no va más allá del derecho a  ser tan corruptos como ellos en cualquiera de los cargos o quehaceres que  puedan ocupar y desarrollar. Vemos como todas ellas lo aplauden y defienden a usted cada vez que sube a la tribuna a contarnos los consabidos rollos patateros y las mentiras de su vasto y repugnante repertorio. 

Señor, Acordándome de que fui instructor de reclutas en la Gloriosa Legión Española,  ya le he ofrecido varias veces a Dios la mitad de la vida que me quede por vivir a condición de verme en el llamado "barracón eléctrico" instruyendo a los señores diputados que os pasáis la vida zampando a dos carrillos, tocándose los… y arrellanados en los escaños del Congreso. Sobre todo, cuando os veo andar como burros cansinos y patos mareados.

A las dos semanas -garantía absoluta- ni vuestras santas madres os iban a conocer. Hasta se le pondrían derechas sus célebres cejas, que tanto inquietan a su amigo y protector, el Borbón francés que tenemos de Rey mudo.

Con el deseo de que desaparezca de la vida política y comience a disfrutar de la lucrativa gabela que ideo el Felipe González a nuestra costa,  para los que hayan sido presidentes de mi país, me despido ¡SIN MÁS!

 


 

Artículo de opinión extraído de la página: www.generalisimofranco.com