Algunas opiniones publicadas en el diario “El Pueblo” del 14 de abril de 1931.


EL DOCTOR MARAÑÓN

“La jornada de ayer no representa sólo el triunfo de una determinada política. Representa algo más trascendental. Nada menos que una radical revolución de la conciencia española llevada a cabo con un sentido político y un sentimiento de modernidad y de orden que coloca nuestra España a la cabeza de Europa. Ayer ha terminado en España el caciquismo; ha terminado la influencia política del mal sacerdote que ponía al servicio de un interés en su gestión sobre la conciencia; ha terminado la imposibilidad de influir sobre los ciudadanos con campañas terroristas en las que se compraban los votos por el dinero o la violencia; ha terminado al fin la leyenda de la España sin pulso. El 12 de abril, España ha puesto su proa a un porvenir glorioso. Ha comenzado para los buenos españoles por ello mismo la era de los deberes rigurosos”.

[N. del A.] Gregorio Marañón y Posadillo en febrero de 1931, junto con José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala, fundó la Agrupación al Servicio de la República, célula política que había de influir poderosamente –sobre todo en las clases intelectual y universitaria- en las elecciones del 12 de abril de dicho año, que condujeron a la proclamación de la República, en cuyo acontecimiento hizo las veces de intermediario entre el representante del poder saliente, conde de Romanones, y el del poder entrante, Niceto Alcalá-Zamora. Al estallar la guerra civil se hallaba en Madrid y, aun cuando llevaba ya algunos años al margen de toda actividad política, firmó, en unión de otros intelectuales, una nota, publicada en el diario ABC, en la que se decía que “ante la contienda que se está ventilando en España, estamos al lado del Gobierno de la República y del pueblo, que con heroísmo ejemplar lucha por sus libertades”. Al poco tiempo, y viendo como se estaban desarrollando los acontecimientos cambió por completo sus afectos. Uno de los principales motivos que le llevaron a tomar esta determinación, fue el asesinato en el patio de la cárcel Modelo de Madrid de Fernando Primo de Rivera, médico, capitán de Caballería, retirado por la Ley de Azaña de reorganización del Ejército y que actuaba en el servicio de Marañón del hospital. Se presentó Rosario Urquijo de Federico, la viuda de Fernando, en el Hospital para pedirle a Marañón, que le ayudara para recuperar el cadáver de su marido. Don Gregorio quedó profundamente impresionado, pues le apreciaba mucho. Se indignó y ante su comentario de que era un crimen inútil y una canallada, uno de los médicos, que luego se distinguió en el ejército rojo, le tomó por las solapas y le dijo: “Es lo que hay que hacer con todos los fascistas y con los que les protejan”. Marañón ya no volvió por el hospital  y con toda seguridad este episodio fue el desencadenante de la marcha de España de don Gregorio. En diciembre de 1937 hizo unas declaraciones a la Revue de Paris en las que, renegando de la ‘nota de adhesión’ aludida, se mostraba partidario de los nacionales y de su significado: “...Aunque en el lado rojo no hubiera un solo soldado ni un solo fusil moscovita, sería igual: la España roja es espiritualmente comunista roja. En el lado nacional, aunque hubiera millones de italianos y alemanes, el espíritu de la gente sería infinitamente español, más español que nunca. De esta absoluta y terminante verdad depende la fuerza de uno de los dos bandos y la debilidad del otro. Si el lema de “¡Arriba España!” lo hubieran adoptado los del bando de enfrente, el tanto por ciento de sus probabilidades de triunfar hubiera sido, por este simple hecho, infinitamente mayor”. Al terminar la guerra civil volvió a España, reanudando sus actividades hospitalarias el 1 de octubre de 1944. Murió en su casa de Madrid el 27 de marzo de 1960.

© Generalísimo Francisco Franco 2005.


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