Aclaraciones a Anasagasti

Pío Moa

Anasagasti ha preguntado al gobierno cuándo manifestará oficialmente que el bombardeo de Guernica fue obra de la Legión Cóndor alemana, por orden del general Franco, y no de los llamados “rojos separatistas”. No sé qué hará el gobierno, ni siquiera si hubiera seguido siendo el del PP, porque éste ha demostrado a menudo una ignorancia histórica más que sorprendente. Bueno será, por tanto, aclarar algunas cosas, no al señor Anasagasti, que sabe perfectamente todo lo relacionado con Guernica, sino a mucha gente que todavía las ignora.

 1.- El bombardeo no fue obra sólo de la Legión Cóndor, sino también, aunque secundariamente, de aviones italianos. Esto es importante como veremos luego.

 2.- Nada prueba que Franco lo ordenase o siquiera lo autorizase. Según los documentos disponibles, Franco había ordenado que “cuando se bombardeen objetivos militares en las poblaciones o próximos a ellas, se cuidará la precisión del tiro con objeto de evitar víctimas en la población no combatiente”. La prohibición de atacar poblaciones civiles fue expresamente reiterada después del bombardeo de Guernica. Acusar a Franco del bombardeo no indica ignorancia, me temo, sino una aviesa intención de tergiversar la historia.

 3.- Las investigaciones más minuciosas y sin la carga de propaganda habitual, llevadas a cabo por Vicente Talón, César Vidal y, especialmente, Jesús Salas Larrazábal, demuestran que el bombardeo fue ordenado por el jefe alemán Von Richthofen, en el marco de un intento de embolsar a importantes fuerzas enemigas, intento inútil porque Mola había ordenado el avance en otra dirección; que el número de muertos ascendió a un máximo de 126, y no a los 800, 1.600 y hasta 3.000 que la propaganda del PNV y otros ha venido sosteniendo; que tras el bombardeo quedó en llamas un 18 % de la villa, la cual terminó ardiendo en un 70% en las horas siguientes, sea porque a los bomberos y autoridades les resultó imposible controlar el fuego, sea por negligencia, de la que fueron acusados por diversos testigos, o por otras razones.

 4.- La acusación franquista de que el incendio fue provocado por los “rojos y separatistas” ha sido desmentida hace mucho tiempo por los historiadores. No precisa que la desmientan unos políticos cuya competencia y credibilidad en este aspecto es forzosamente escasa, y cuya tarea no consiste en aclarar problemas históricos.

 Pero es evidente que Anasagasti no persigue aclarar nada, sino alimentar el rencor enturbiando la visión del pasado. Por esta razón, y para quitarle en lo posible las ganas de usar torticeramente la historia, sería urgente hacerle a su gobierno, a su vez, algunas preguntas. Por ejemplo:

 ¿Cuándo manifestarán oficialmente el gobierno autonómico vasco y el PNV que Irún y Éibar sí fueron incendiadas deliberadamente por las tropas antifranquistas en retirada, dando con ello una apariencia de verosimilitud a la acusación hecha por el bando de Franco en relación con Guernica?

 ¿Cuándo manifestarán oficialmente que la respuesta del gobierno vasco al bombardeo de Guernica consistió, sólo dos semanas después, en intensificar los tratos con los fascistas italianos (también participantes en el bombardeo, así como autores del de Durango), con vistas a una rendición por separado, es decir, para traicionar a sus aliados del Frente Popular?

 ¿Cuándo manifestarán que, al caer Bilbao, tropas del PNV encuadradas a veces por los mandos fascistas, impidieron a sus aliados del Frente Popular quemar gran parte de la ciudad y destruir las industrias, las cuales pasaron íntegras a poder de Franco, un regalo de la mayor importancia para ganar la guerra?

 ¿Cuándo manifestarán que en el curso de esos tratos con los fascistas italianos, el PNV estaba obsesionado por llegar a una rendición “de modo simulado, para no provocar en los republicanos sospecha alguna”, como explica el padre Onaindía, principal enlace con los fascistas?

 ¿Cuándo manifestarán que el PNV, una vez perdida Bilbao, saboteó todos los intentos de sus aliados izquierdistas por contraatacar para recuperar Vizcaya?

 ¿Cuándo manifestarán que el PNV indicó a los fascistas que Franco debía atacar por Reinosa, a espaldas de los batallones vascos, para simular un copo de los mismos que permitiera presentar su rendición como inevitable, e incluso acusar a sus aliados izquierdistas de haber dejado copar a los peneuvistas? Por cierto, así sucedió, exactamente.

 Y podríamos seguir con bastantes preguntas más. Llevo años insistiendo en la necesidad de un debate serio sobre la guerra, entre historiadores y al margen de las políticas del momento. En vano. Ahora parece que Anasagasti quiere trasladar el debate a las Cortes. Lugar inapropiado, como decía, pero a falta de pan… Siempre puede ayudar a limpiar nuestra historia de las telarañas de la propaganda.

Libertad Digital. 21 de Mayo de 2.004.-


PÁGINA PRINCIPAL

OPINIÓN