ZP Y LA GUERRA CIVIL

 

Durante muchos años he creído que quienes más interesados estaban en mantener el recuerdo de la Guerra Civil, quienes no querían que se olvidase, eran los vencedores de la misma, los franquistas, las derechas. Hoy me doy cuenta de que estaba completamente equivocado. Quienes más interesados están en mantener viva la Guerra Civil, en no olvidarla, son los perdedores, los republicanos, la izquierda. Ahí los tienen, un día tras otros, desenterrando muertos, retirando estatuas, haciendo homenajes, cuando de quienes la conocieron quedan ya muy pocos; participantes, menos; protagonistas, contados con los dedos de una mano. Pero el hecho es irrefutable e incluso puede fijarse con exactitud cuando empezó este fúnebre recordatorio: en el momento en que José Luis Rodríguez Zapatero se puso al frente del PSOE. Antes, los socialistas, como los demás partidos políticos, incluido el PSOE de Felipe González, estaban sólo interesados en superar este tristísimo episodio de nuestra historia. Sin olvidarlo, pero que fuese pasado. José Luis Rodríguez Zapatero parece, en cambio, empeñado en que sea presente. ¿Masoquismo? ¿Táctica?

Tras darle muchas vueltas, he llegado a la conclusión de que hay dos razones para ello. La primera es la obsesión de un sector de la izquierda, pienso que minoritario, pero poderoso, de dar la vuelta al resultado de la Guerra Civil, de librarla de nuevo, aunque sea virtualmente. Y ganarla esta vez. En otras palabras, no han aceptado todavía aquella derrota y piensan en el desquite. La segunda, que así logran una enorme ventaja táctica en la política actual. Si ellos eran quienes tenían la superioridad moral en aquella guerra y el PP, el sucesor del franquismo, como su propaganda se encarga de machacar, todos los errores políticos que pueda cometer hoy el PSOE se olvidan y todos los éxitos del PP se ignoran, haciendo vanos sus intentos de recuperar el poder. La jugada es, pues, políticamente, perfecta.

Pero peligrosa. Quien desentierra los fantasmas de una guerra, puede encontrarse devorado por ellos. Y con él, todos. No estoy insinuando que los españoles nos liemos de nuevo a tiros. Pero que nuestra atmósfera se deteriora a ojos vista resulta innegable, con el consiguiente gasto de energías, hombres y prestigio. No son las batallas del pasado las que tenemos que librar los españoles, sino las del futuro: la productividad, el encaje en Europa, el problema de la inmigración, de la educación, de la sanidad, de la vivienda, de la natalidad, de los nacionalismos, entre otras. Aparte de que es materialmente inútil querer dar la vuelta al resultado de una guerra. Si don José Luis Rodríguez Zapatero se empeña en ello, puede encontrarse con las desagradable sorpresa de que lo único que puede hacer es librar otra. Y hasta ahí no creo que le siga ni su propio partido. Creo, vamos.

 

José María CARRASCAL

® La Razón. 20 de Marzo de 2.005.-

© Generalísimo Francisco Franco. 25 de Marzo de 2.005.

 


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