ATAQUE

Por Iván San Cruz.

La hostilidad del Gobierno de Rodríguez Zapatero contra la Iglesia Católica es patente. Mal servicio hacia más del 80 por ciento que se declara católico, y a casi el 20 por ciento que acude a Misa semanalmente, muchos de ellos, votantes del PSOE. Sociológicamente, España sigue siendo católica, está a la vista, pese al avance secularizador. El laicismo que pretende imponer el Gobierno no puede ser un arma arrojadiza de media España contra la otra media, o un castigo a la Iglesia por parte del Ejecutivo por no plegarse ni venderse calladamente por un plato de lentejas ante las convicciones cristianas. Es sano y legítimo que el episcopado aclare a sus fieles el camino a seguir ante cuestiones morales, éticas y sociales.

El laicismo a ultranza del PSOE no lo contemplaba su programa electoral. Piensa callar la voz crítica e interpeladora de ésta Institución que tanto les molesta, amenazando con quitar subvenciones y sin tener en cuenta el impagable trabajo social que hace en nuestra nación.

Sólo un 2 por ciento de la población practica otra religión que no sea la católica. Un estado aconfesional debe mantener relaciones de cooperación con la Iglesia mayoritaria y con las demás. La jerarquía ha mantenido, desde la entrada de Zapatero en el poder una actitud moderada, pero firme en los principios cristianos, algo digno de agradecer.

 

24 de Septiembre de 2.004.-

 


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